domingo, 11 de noviembre de 2012

LOS FONDOS SOBERANOS: SECRETOS, PODEROSOS Y POR ENCIMA DE LA LEY

Cuando el gobierno de Abu Dhabi anunció a finales de noviembre que había adquirido el 4,9% de Citigroup por 7.500 millones de dólares, la reacción general fue de alivio porque de este modo la empresa podría salir de la crisis de las hipotecas subprime o de alto riesgo.
Por este mismo motivo se recibía con los brazos abiertos la venta a principios de diciembre del 10,8% de UBS al gobierno de Singapur y a un inversor desconocido de Oriente Medio por 11.500 millones de dólares.
Pero el hecho de que la propiedad esté en manos extranjeras –o para ser más precisos, en manos de gobiernos extranjeros- ¿es algo realmente bueno? Muchos expertos creen que debemos mantener los ojos bien abiertos ante esta floreciente tendencia, en especial en busca de cualquier señal que muestre que estos fondos dejan de ser meras inversiones y se convierten en vehículos para ejercer presión política en los países “objetivo”. “Creo que la presión política es una preocupación legítima, pero en mi opinión aún no se han detectado señales de alarma”, dice el profesor de Finanzas de Wharton Franklin Allen.
No hay nada intrínsicamente malo en la propiedad extranjera, sugiere el profesor de Finanzas de Wharton Richard Marston, pero la propiedad en manos de gobiernos extranjeros podría ser diferente de la propiedad en manos de empresas extranjeras. “Claramente hay sectores en los que sería preocupante que ciertos países fuesen propietarios”, dice señalando el caso del sector aéreo y los contratos militares. “Es preocupante que sean gobiernos y es preocupante su motivación”.
Los gobiernos, a través de fondos soberanos conocidos como sovereign wealth funds o fondos de inversión estatales, han invertido este año miles de millones de dólares en empresas financieras de Occidente, desde Bear Stearns y Barclays a HSBC Holdings o el Grupo Blackstone, comprando participaciones a precios muy atractivos como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime. Es más, dos fondos estatales de Oriente Medio poseen en la actualidad un tercio de la Bolsa de Londres.
Ninguna de estas inversiones ha despertado tantos temores como cuando en 2006 una empresa propiedad del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos manifestaba su intención de adquirir una empresa responsable de la gestión de diversos puertos estadounidenses; se podía respirar cierta incomodidad por el hecho de que un país de Oriente Medio participase en el control de potenciales puntos de entrada de terroristas. “Cuando se trata de chinos o árabes, los motivos en parte responden a cuestiones emocionales”, sostiene Marston.
Preocupación por el secretismo
No obstante, a algunos políticos y economistas les preocupa el creciente poder de los fondos soberanos, en su mayoría basados en Oriente Medio y Asia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que estos fondos controlan unos 3 billones de dólares en activos, cifra que en 1990 apenas superaba los 500 millones. Asimismo, el FMI cree que van a seguir creciendo hasta alcanzar en 2012 los 10 billones de dólares.
Las inversiones internacionales no son nada nuevo, pero los fondos soberanos plantean una serie de cuestiones especiales porque las decisiones de inversión están controladas por gobiernos, no por individuos o corporaciones. Y a diferencia de los bancos centrales -que suelen invertir sus reservas en activos como fondos del tesoro estadounidense-, es frecuente que los fondos soberanos inviertan en corporaciones. Este año el principal país receptor de estos fondos ha sido Estados Unidos.
Se estima que los 20 mayores fondos soberanos, cada uno valorado en más de 10.000 millones de dólares, controlan más de 2 billones de dólares en activos, eclipsando los 1,5 billones de dólares que supuestamente gestionan los fondos de inversión especulativos de alto riesgo o hedge funds, para los cuales se ha reclamado una mayor regulación debido a su capacidad de influencia sobre los mercados. Al igual que los hedge funds, la mayoría de los fondos de inversión estatales son secretos. No existe un listado exhaustivo con lo que poseen, ni tienen obligación de hacer pública su política de inversión.
Según un análisis frecuentemente citado llevado a cabo por Edwin M. Truman, miembro senior del Peterson Institute for Internacional Economics en Washington D.C., el fondo Abu Dhabi Investment Authority, creado en 1976, es el mayor fondo de inversión estatal, y sus activos se estiman entre 500.000-875.000 millones de dólares. El siguiente en importancia es el Government of Singapore Investment Corp., creado en 1981 y valorado en 100.000-330.000 millones de dólares. Singapur también gestiona el fondo creado en 1974 llamado Temasek Holdings, cuyo valor estimado es de 108.000 millones de dólares. A principios de diciembre, Temasek declaró su intención de proporcionar 1.000 millones de dólares a un fondo de capital riesgo puesto en marcha por la estadounidense Goldman Sachs Group para invertir en China.
Noruega tiene 308.000 millones de dólares en su Government Pension Fund. Dos fondos de Kuwait alcanzan conjuntamente los 213.000 millones de dólares. Rusia tiene un fondo de 122.000 millones de dólares y China un fondo de 66.000 dólares. Otros grandes fondos están gestionados por Qatar, Argelia, Brunei, Corea, Malasia, Kazajistán, Venezuela, Canadá, Irán y Nueva Zelanda.
Aunque estos fondos son en principio habituales en países con superávit comercial, Estados Unidos tiene, el Alaska Permanent Fund, gestionado por el estado de Alaska y creado en 1976 para reinvertir los beneficios procedentes del petróleo.
El fondo más antiguo, que existe desde 1960, es el Kuwait’s General Reserve Fund. Ahora los fondos captan más nuestra atención por el descomunal tamaño que están adquiriendo debido al precio del petróleo. Truman sostiene que los fondos aún podrían crecer más si los países que los gestionan estuviesen interesados en desviar más reservas en forma de divisa extranjera hacia los mismos. Por ejemplo, China dispone de 66.000 millones de dólares en su fondo soberano pero tiene más de 1,2 billones de dólares en reservas, en su mayoría invertidos en bonos del tesoro estadounidense. En opinión de Allen, China podría estar interesada en dedicar más dinero a sus fondos estatales por temor a que la adquisición de más bonos del tesoro desestabilice el mercado de bonos. “Si invierten todo su dinero en bonos del tesoro, se van a empezar a observar efectos sobre los precios”, explica.
Reinvertir -por el momento- los beneficios del petróleo
El motivo por el que la mayor parte de los fondos soberanos están creciendo desmesuradamente es el espectacular aumento del precio del petróleo. De hecho, no es coincidencia que los mayores fondos pertenezcan a naciones productoras de petróleo, las cuales utilizan estos fondos para reinvertir los beneficios del petróleo y así poder disponer de nuevas fuentes de ingresos cuando el petróleo se acabe, señala Marston. De hecho, el fondo de Noruega -modelo a imitar en cuanto a su gestión-, fue creado para reinvertir los beneficios derivados del petróleo del Mar del Norte. “Básicamente se plantearon lo siguiente: En lugar de distribuir ahora toda la riqueza, queremos guardar algo para el futuro para que los noruegos puedan disfrutar de una anualidad cuando el petróleo se agote”.
Los países que acumulan reservas en forma de divisas extranjeras normalmente las invierten en activos líquidos como letras y bonos de tesoro estadounidense. Pero cuando las reservas alcanzan un tamaño suficiente como para cubrir cualquier situación de corto plazo –como una intervención para estabilizar el tipo de cambio-, los países empiezan a valorar la posibilidad de comprometer su dinero en inversiones a largo plazo con mayor rendimiento, explica el profesor de Finanzas de Wharton Richard J. Herring. “Si tus necesidades de liquidez están cubiertas, entonces empiezas a pensar en hacer inversiones de más largo plazo. Es una reacción muy natural”.
Dado que los fondos soberanos tradicionalmente han adoptado a la hora de invertir un enfoque de largo plazo, poseen una enorme influencia estabilizadora sobre los mercados financieros mundiales, explica Herring. Pero como la magnitud de los 20 fondos más importantes es tan relevante, un porcentaje muy pequeño de personas -que con frecuencia suelen vivir en países autocráticos- acaban concentrando muchísimo poder económico. Por el contrario, la mucha menor cuantía controlada por los hedge funds está dividida entre miles de individuos.
En un artículo del Financial Times publicado el pasado mes de julio, el ex secretario de Tesoro y presidente de Harvard Lawrence Summers señalaba que los gobiernos-accionistas no siempre tienen que compartir intereses con el resto de accionistas “normales”. “La lógica del sistema capitalista depende de que los accionistas hagan que el objetivo de las empresas sea maximizar el valor de sus acciones”, escribía Summers. “Resulta obvio que, con el paso del tiempo, éste será la única motivación de los gobiernos como accionistas. Los gobiernos quieren ver que sus empresas compiten de forma eficiente, o bien acceder a tecnología o tener influencia”.
Los países receptores o gobiernos “objetivo” podrían al final acabar viviendo situaciones extrañas, explicaba. “¿Qué ocurrirá cuando un país se una a determinada coalición y pida al presidente de Estados Unidos que apoye una rebaja fiscal para una empresa en la que ha invertido? ¿O cuando se debata sobre ayudar o no a una empresa en dificultades cuya deuda está básicamente en manos del banco central de un país aliado?
Hasta el momento no se han producido casos significativos en los que se haya utilizado dicho poder con fines políticos u otros fines. Uno de los pocos casos reseñables es relativamente “suave”: en junio de 2006 el fondo noruego vendió sus 400 millones de dólares en acciones de Wal-Mart criticando el modo en que la empresa trataba a sus trabajadores.
No obstante, la tentación de utilizar el poder financiero con fines no financieros siempre ha estado presente, sostiene Herring recordando que en los 80 muchas universidades estadounidenses y fondos de pensiones se desvincularon de empresas que hacían negocios en Sudáfrica. “Muchos grandes inversores rehacían sus carteras por motivos que no eran económicos. Son cosas que ocurren cuando la gestión de un fondo obedece en parte a motivos políticos”.

Una mirada interna a las empresas occidentales

En opinión de Herring, las inversiones que estos fondos soberanos realizan en empresas de servicios financieros podrían deberse no sólo a la esperanza de obtener buenos rendimientos, sino al deseo de aprender cómo operan esas empresas occidentales. Además de los últimos acuerdos señalados, a principios de este año China pagaba 3.000 millones de dólares por una participación del 9,3% en Blackstone Group, la firma de capital-riesgo con sede en Nueva York. “En mi opinión estas inversiones son muy diferentes al tipo de inversiones pasivas en carteras que se pueden ver en Noruega”.
Es más, esto no debe constituir una señal de alarma, ya que el gobierno de Estados Unidos puede intervenir si realmente detecta un problema. “Las normas pueden cambiar si nos empieza a preocupar, por ejemplo, el negocio del cultivo agrario porque consideramos que tiene una importancia estratégica”. La legislación estadounidense da la bienvenida a las inversiones extranjeras siempre y cuando no supongan riesgos para la seguridad nacional.
Para muchos expertos, la mayor preocupación hoy en día no son los potenciales problemas políticos, sino la incertidumbre sobre cómo los fondos de inversión estatales pueden afectar a los mercados financieros. En un artículo publicado este otoño en Finance & Development, una publicación trimestral del Fondo Monetario Internacional, el director de investigaciones Simon Johnson señalaba que “desafortunadamente no sabemos muchos sobre los fondos soberanos. Son pocos los que publican información sobre sus activos, obligaciones o estrategias de inversión”.
En su opinión, si los fondos siguen una estrategia de largo plazo –comprar y retener las acciones-, contribuirán a la estabilización de los mercados. Asimismo, Johnson señalaba alguna evidencia anecdótica de inversiones realizadas por estos fondos estatales en otros fondos, como por ejemplo hedge funds, que tienen un efecto multiplicador a través de los préstamos. Los préstamos pueden desestabilizar los mercados cuando las cosas se ponen feas.
El valor global de los valores cotizados se acerca a los 165 billones de dólares; así pues, los 3 billones de dólares en fondos de inversión estatales no deberían, por el momento, ser muy preocupantes, escribía Johnson. Pero si la cifra alcanza los 10 billones y muchos fondos recurren a los préstamos, tal vez se necesite cierta supervisión, añadía.
Truman, del Peterson Institute, defiende “un incremento masivo de la transparencia y responsabilidades” de los fondos de inversión estatales. Al menos los fondos deberían, en su opinión, publicar informes anuales detallando sus estrategias de inversión y sus activos. Este otoño el Departamento del Tesoro de Estados Unidos pedía al FMI y al Banco Mundial que elaborasen una guía “de buenas prácticas” para los fondos de inversión estatales.
Allen, Herring y Marston están de acuerdo en que una mayor transparencia sería algo positivo. Sin embargo, Herring señala la dificultad para imponerla. “Es difícil conseguir que se cumplan las directrices voluntarias cuando las personas que toman las decisiones de inversión no están realmente involucradas en la elaboración de dichas directrices”.

Publicado el: 09/01/2008


Cuando el gobierno de Abu Dhabi anunció a finales de noviembre que había adquirido el 4,9% de Citigroup por 7.500 millones de dólares, la reacción general fue de alivio porque de este modo la empresa podría salir de la crisis de las hipotecas subprime o de alto riesgo.
Por este mismo motivo se recibía con los brazos abiertos la venta a principios de diciembre del 10,8% de UBS al gobierno de Singapur y a un inversor desconocido de Oriente Medio por 11.500 millones de dólares.
Pero el hecho de que la propiedad esté en manos extranjeras –o para ser más precisos, en manos de gobiernos extranjeros- ¿es algo realmente bueno? Muchos expertos creen que debemos mantener los ojos bien abiertos ante esta floreciente tendencia, en especial en busca de cualquier señal que muestre que estos fondos dejan de ser meras inversiones y se convierten en vehículos para ejercer presión política en los países “objetivo”. “Creo que la presión política es una preocupación legítima, pero en mi opinión aún no se han detectado señales de alarma”, dice el profesor de Finanzas de Wharton Franklin Allen.
No hay nada intrínsicamente malo en la propiedad extranjera, sugiere el profesor de Finanzas de Wharton Richard Marston, pero la propiedad en manos de gobiernos extranjeros podría ser diferente de la propiedad en manos de empresas extranjeras. “Claramente hay sectores en los que sería preocupante que ciertos países fuesen propietarios”, dice señalando el caso del sector aéreo y los contratos militares. “Es preocupante que sean gobiernos y es preocupante su motivación”.
Los gobiernos, a través de fondos soberanos conocidos como sovereign wealth funds o fondos de inversión estatales, han invertido este año miles de millones de dólares en empresas financieras de Occidente, desde Bear Stearns y Barclays a HSBC Holdings o el Grupo Blackstone, comprando participaciones a precios muy atractivos como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime. Es más, dos fondos estatales de Oriente Medio poseen en la actualidad un tercio de la Bolsa de Londres.
Ninguna de estas inversiones ha despertado tantos temores como cuando en 2006 una empresa propiedad del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos manifestaba su intención de adquirir una empresa responsable de la gestión de diversos puertos estadounidenses; se podía respirar cierta incomodidad por el hecho de que un país de Oriente Medio participase en el control de potenciales puntos de entrada de terroristas. “Cuando se trata de chinos o árabes, los motivos en parte responden a cuestiones emocionales”, sostiene Marston.
Preocupación por el secretismo
No obstante, a algunos políticos y economistas les preocupa el creciente poder de los fondos soberanos, en su mayoría basados en Oriente Medio y Asia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que estos fondos controlan unos 3 billones de dólares en activos, cifra que en 1990 apenas superaba los 500 millones. Asimismo, el FMI cree que van a seguir creciendo hasta alcanzar en 2012 los 10 billones de dólares.
Las inversiones internacionales no son nada nuevo, pero los fondos soberanos plantean una serie de cuestiones especiales porque las decisiones de inversión están controladas por gobiernos, no por individuos o corporaciones. Y a diferencia de los bancos centrales -que suelen invertir sus reservas en activos como fondos del tesoro estadounidense-, es frecuente que los fondos soberanos inviertan en corporaciones. Este año el principal país receptor de estos fondos ha sido Estados Unidos.
Se estima que los 20 mayores fondos soberanos, cada uno valorado en más de 10.000 millones de dólares, controlan más de 2 billones de dólares en activos, eclipsando los 1,5 billones de dólares que supuestamente gestionan los fondos de inversión especulativos de alto riesgo o hedge funds, para los cuales se ha reclamado una mayor regulación debido a su capacidad de influencia sobre los mercados. Al igual que los hedge funds, la mayoría de los fondos de inversión estatales son secretos. No existe un listado exhaustivo con lo que poseen, ni tienen obligación de hacer pública su política de inversión.
Según un análisis frecuentemente citado llevado a cabo por Edwin M. Truman, miembro senior del Peterson Institute for Internacional Economics en Washington D.C., el fondo Abu Dhabi Investment Authority, creado en 1976, es el mayor fondo de inversión estatal, y sus activos se estiman entre 500.000-875.000 millones de dólares. El siguiente en importancia es el Government of Singapore Investment Corp., creado en 1981 y valorado en 100.000-330.000 millones de dólares. Singapur también gestiona el fondo creado en 1974 llamado Temasek Holdings, cuyo valor estimado es de 108.000 millones de dólares. A principios de diciembre, Temasek declaró su intención de proporcionar 1.000 millones de dólares a un fondo de capital riesgo puesto en marcha por la estadounidense Goldman Sachs Group para invertir en China.
Noruega tiene 308.000 millones de dólares en su Government Pension Fund. Dos fondos de Kuwait alcanzan conjuntamente los 213.000 millones de dólares. Rusia tiene un fondo de 122.000 millones de dólares y China un fondo de 66.000 dólares. Otros grandes fondos están gestionados por Qatar, Argelia, Brunei, Corea, Malasia, Kazajistán, Venezuela, Canadá, Irán y Nueva Zelanda.
Aunque estos fondos son en principio habituales en países con superávit comercial, Estados Unidos tiene, el Alaska Permanent Fund, gestionado por el estado de Alaska y creado en 1976 para reinvertir los beneficios procedentes del petróleo.
El fondo más antiguo, que existe desde 1960, es el Kuwait’s General Reserve Fund. Ahora los fondos captan más nuestra atención por el descomunal tamaño que están adquiriendo debido al precio del petróleo. Truman sostiene que los fondos aún podrían crecer más si los países que los gestionan estuviesen interesados en desviar más reservas en forma de divisa extranjera hacia los mismos. Por ejemplo, China dispone de 66.000 millones de dólares en su fondo soberano pero tiene más de 1,2 billones de dólares en reservas, en su mayoría invertidos en bonos del tesoro estadounidense. En opinión de Allen, China podría estar interesada en dedicar más dinero a sus fondos estatales por temor a que la adquisición de más bonos del tesoro desestabilice el mercado de bonos. “Si invierten todo su dinero en bonos del tesoro, se van a empezar a observar efectos sobre los precios”, explica.
Reinvertir -por el momento- los beneficios del petróleo
El motivo por el que la mayor parte de los fondos soberanos están creciendo desmesuradamente es el espectacular aumento del precio del petróleo. De hecho, no es coincidencia que los mayores fondos pertenezcan a naciones productoras de petróleo, las cuales utilizan estos fondos para reinvertir los beneficios del petróleo y así poder disponer de nuevas fuentes de ingresos cuando el petróleo se acabe, señala Marston. De hecho, el fondo de Noruega -modelo a imitar en cuanto a su gestión-, fue creado para reinvertir los beneficios derivados del petróleo del Mar del Norte. “Básicamente se plantearon lo siguiente: En lugar de distribuir ahora toda la riqueza, queremos guardar algo para el futuro para que los noruegos puedan disfrutar de una anualidad cuando el petróleo se agote”.
Los países que acumulan reservas en forma de divisas extranjeras normalmente las invierten en activos líquidos como letras y bonos de tesoro estadounidense. Pero cuando las reservas alcanzan un tamaño suficiente como para cubrir cualquier situación de corto plazo –como una intervención para estabilizar el tipo de cambio-, los países empiezan a valorar la posibilidad de comprometer su dinero en inversiones a largo plazo con mayor rendimiento, explica el profesor de Finanzas de Wharton Richard J. Herring. “Si tus necesidades de liquidez están cubiertas, entonces empiezas a pensar en hacer inversiones de más largo plazo. Es una reacción muy natural”.
Dado que los fondos soberanos tradicionalmente han adoptado a la hora de invertir un enfoque de largo plazo, poseen una enorme influencia estabilizadora sobre los mercados financieros mundiales, explica Herring. Pero como la magnitud de los 20 fondos más importantes es tan relevante, un porcentaje muy pequeño de personas -que con frecuencia suelen vivir en países autocráticos- acaban concentrando muchísimo poder económico. Por el contrario, la mucha menor cuantía controlada por los hedge funds está dividida entre miles de individuos.
En un artículo del Financial Times publicado el pasado mes de julio, el ex secretario de Tesoro y presidente de Harvard Lawrence Summers señalaba que los gobiernos-accionistas no siempre tienen que compartir intereses con el resto de accionistas “normales”. “La lógica del sistema capitalista depende de que los accionistas hagan que el objetivo de las empresas sea maximizar el valor de sus acciones”, escribía Summers. “Resulta obvio que, con el paso del tiempo, éste será la única motivación de los gobiernos como accionistas. Los gobiernos quieren ver que sus empresas compiten de forma eficiente, o bien acceder a tecnología o tener influencia”.
Los países receptores o gobiernos “objetivo” podrían al final acabar viviendo situaciones extrañas, explicaba. “¿Qué ocurrirá cuando un país se una a determinada coalición y pida al presidente de Estados Unidos que apoye una rebaja fiscal para una empresa en la que ha invertido? ¿O cuando se debata sobre ayudar o no a una empresa en dificultades cuya deuda está básicamente en manos del banco central de un país aliado?
Hasta el momento no se han producido casos significativos en los que se haya utilizado dicho poder con fines políticos u otros fines. Uno de los pocos casos reseñables es relativamente “suave”: en junio de 2006 el fondo noruego vendió sus 400 millones de dólares en acciones de Wal-Mart criticando el modo en que la empresa trataba a sus trabajadores.
No obstante, la tentación de utilizar el poder financiero con fines no financieros siempre ha estado presente, sostiene Herring recordando que en los 80 muchas universidades estadounidenses y fondos de pensiones se desvincularon de empresas que hacían negocios en Sudáfrica. “Muchos grandes inversores rehacían sus carteras por motivos que no eran económicos. Son cosas que ocurren cuando la gestión de un fondo obedece en parte a motivos políticos”.

Una mirada interna a las empresas occidentales

En opinión de Herring, las inversiones que estos fondos soberanos realizan en empresas de servicios financieros podrían deberse no sólo a la esperanza de obtener buenos rendimientos, sino al deseo de aprender cómo operan esas empresas occidentales. Además de los últimos acuerdos señalados, a principios de este año China pagaba 3.000 millones de dólares por una participación del 9,3% en Blackstone Group, la firma de capital-riesgo con sede en Nueva York. “En mi opinión estas inversiones son muy diferentes al tipo de inversiones pasivas en carteras que se pueden ver en Noruega”.
Es más, esto no debe constituir una señal de alarma, ya que el gobierno de Estados Unidos puede intervenir si realmente detecta un problema. “Las normas pueden cambiar si nos empieza a preocupar, por ejemplo, el negocio del cultivo agrario porque consideramos que tiene una importancia estratégica”. La legislación estadounidense da la bienvenida a las inversiones extranjeras siempre y cuando no supongan riesgos para la seguridad nacional.
Para muchos expertos, la mayor preocupación hoy en día no son los potenciales problemas políticos, sino la incertidumbre sobre cómo los fondos de inversión estatales pueden afectar a los mercados financieros. En un artículo publicado este otoño en Finance & Development, una publicación trimestral del Fondo Monetario Internacional, el director de investigaciones Simon Johnson señalaba que “desafortunadamente no sabemos muchos sobre los fondos soberanos. Son pocos los que publican información sobre sus activos, obligaciones o estrategias de inversión”.
En su opinión, si los fondos siguen una estrategia de largo plazo –comprar y retener las acciones-, contribuirán a la estabilización de los mercados. Asimismo, Johnson señalaba alguna evidencia anecdótica de inversiones realizadas por estos fondos estatales en otros fondos, como por ejemplo hedge funds, que tienen un efecto multiplicador a través de los préstamos. Los préstamos pueden desestabilizar los mercados cuando las cosas se ponen feas.
El valor global de los valores cotizados se acerca a los 165 billones de dólares; así pues, los 3 billones de dólares en fondos de inversión estatales no deberían, por el momento, ser muy preocupantes, escribía Johnson. Pero si la cifra alcanza los 10 billones y muchos fondos recurren a los préstamos, tal vez se necesite cierta supervisión, añadía.
Truman, del Peterson Institute, defiende “un incremento masivo de la transparencia y responsabilidades” de los fondos de inversión estatales. Al menos los fondos deberían, en su opinión, publicar informes anuales detallando sus estrategias de inversión y sus activos. Este otoño el Departamento del Tesoro de Estados Unidos pedía al FMI y al Banco Mundial que elaborasen una guía “de buenas prácticas” para los fondos de inversión estatales.
Allen, Herring y Marston están de acuerdo en que una mayor transparencia sería algo positivo. Sin embargo, Herring señala la dificultad para imponerla. “Es difícil conseguir que se cumplan las directrices voluntarias cuando las personas que toman las decisiones de inversión no están realmente involucradas en la elaboración de dichas directrices”.

domingo, 4 de noviembre de 2012

NUEVOS NEGOCIOS EN LA ERA DIGITAL

Emprender nuevos negocios en la era digital, caracterizada por un mercado ecuménico amparado por la red de redes -Internet- abierto a una competencia dinámica en tiempo real  nunca acontecida hasta ahora, que solo estamos comenzando a experimentar y que  no dejará de aumentar, obliga a plantearse nuevas estrategias.
Veamos, por ejemplo, el caso de una nueva –o existente- empresa que se plantea desarrollar una nueva tecnología para la que prevé mercado más que suficiente; el que garantiza una tasa de retorno mínima a la inversión previa en I+D- en su propio país. En el pasado el proyecto podía resultar rentable con solo el mercado local, de suerte que muchas empresas han podido vivir –más bien modestamente- de estas realidades, renunciando de este modo a la maximización del éxito a escala mundial.
Estos pretéritos modelos empresariales tienen dificultades cada vez mayores para sobrevivir y es muy difícil que nuevos proyectos de esta limitada naturaleza puedan tenerse de pié de cara al futuro. Veremos porqué.
Por muy innovadora y avanzada que sea una nueva tecnología y suficiente el mercado local  para hacer rentable su desarrollo y explotación a corto plazo, si el proyecto no nace con vocación de liderazgo tecnológico y comercial a nivel mundial las posibilidades de que fracase son muy altas.
En cuanto el nuevo mercado asociado a la novedad tecnológica comience a aflorar atraerá, desde cualquier lugar de la tierra, a competidores que con sólidas bases financieras y una ambiciosa vocación comercial disputarán, con buenas posibilidades de éxito, el “corralito nacional”; sus prestaciones tecnológicas serán competitivas y sus precios aún más, al estar basados en una demanda de escala mundial.
La única manera de abordar con éxito un nuevo proyecto de innovación tecnológica exige, además de acertar con la nueva tecnología: mantener el liderazgo innovador -lo que puede costar tanto o más que la propia invención original- y afrontar a la máxima velocidad posible  los mercados internacionales para lograr una escala competitiva que sea difícilmente replicable por los competidores.
Además de tener las ideas claras acerca de cómo competir en la era digital, resulta evidente que hace falta mucho dinero para alcanzar el éxito. En los más viejos tratados militares y recurrentemente a lo largo de la historia, suele repetirse una tópica frase:  “Para ganar una guerra sólo hacen falta tres cosas: dinero, dinero y dinero”.
Tiene gracia, que para tener éxito tecnológico en la era digital, hagan falta las mismas “armas” que para ganar una guerra en cualquier tiempo pasado, quizás presente y también futuro. Si el “business case” de un nuevo proyecto tecnológico se plantea en términos de una inversión que cubra los costes del desarrollo de la tecnología, más otros costes adicionales asociados con el marketing y los gastos generales de la gestión del negocio, la financiación del proyecto necesitará multiplicar por tres el presupuesto inicial; para así sufragar los costes del mantenimiento del liderazgo tecnológico –equivalentes, por experiencia, a los del desarrollo- y abordar la conquista del mercado mundial.
Si observamos la realidad española al respecto, vemos que dentro de su modesta dimensión solo sobreviven las empresas tecnológicas que son líderes en su especialidad y que además están internacionalizadas. Si innovar y competir internacionalmente representaban en el pasado factores que determinaban la excelencia empresarial, en la era digital sirven apenas para sobrevivir.
Por todo lo dicho, para desarrollar con buenas posibilidades de éxito nuevos negocios tecnológicos hace falta una “industria de capital riesgo” que financie a largo plazo las nuevas aventuras empresariales. En EEUU e Israel, la política económica encontró fórmulas – perfectamente replicables en España – de incentivación que han atraído y siguen atrayendo capitales para financiar negocios tecnológicos, con resultados muy positivos para los inversores y en última instancia para la economía en general.
Ahora que el presidente del Gobierno acaba de poner de moda el “cambio de modelo” de la economía española, habrá que preguntarse si las reflexiones anteriores formarán parte del “background” de su nueva política económica.
Si así fuera, para que la economía española se integre con éxito en la era digital, es perentorio un giro copernicano de la política económica desde la subvención gratuita de actividades y sectores anquilosados e inservibles, hacia las nuevas tecnologías, la innovación y las exportaciones de alto valor añadido; lo que está por ver que vaya a suceder.

CONECTIVIDAD GLOBAL: TENDENCIAS


La característica que define la economía global no es el flujo de productos (el comercio internacional ha existido durante siglos), sino el flujo de capital, personas e información. Tiempo y espacio ya no impiden cerrar acuerdos en cualquier parte del mundo; las redes de ordenadores permiten transacciones instantáneas y los observadores de mercado funcionan veinticuatro horas al día. La consolidación del sector financiero somete a control el flujo de dinero y lo centra en menos manos (en realidad, reduce las “manos” et al., a medida que más transacciones financieras se efectúan por medios electrónicos). Las fusiones y adquisiciones internacionales crecen, especialmente a medida que muchos países reducen las restricciones a la inversión extranjera directa. Viajes y turismo se han incrementado espectacularmente. Desde 1960 hasta 1988, el coste real de los viajes internacionales cayó un 60%; durante el mismo período, el número de extranjeros que entraron en Estados Unidos por motivos de negocios aumentó un 2.800%.

Los activos intangibles basados en la información, como tecnologías propietarias, marcas, competencias del personal y relaciones estratégicas, son cada vez más importantes que los activos tangibles. Por ejemplo, un estudio de Brookings Institution muestra que los activos físicos (terrenos, fábricas y equipos) en 1980 representaban el 62’8% del valor total de mercado de empresas estadounidenses en los sectores de fabricación y minería basados en capital, pero hacia 1991 disminuyó a sólo un 37’9% del valor de mercado de esas compañías. Esto ocurre en fabricación; en el sector servicios, los activos intangibles generan casi todo el valor.

Comunicación ‘uber alles’
La información tiene más movilidad que el capital o las personas y ahora puede llegar simultáneamente a cualquier parte del mundo. Se alcanzó un hito cuando la CNN ofreció emisiones en directo de la Guerra del Golfo en el momento en que ocurría; otro, cuando el Congreso de los Estados Unidos publicó en la Web el informe del fiscal especial sobre el presidente Clinton. Internet hace posible que se conozca, en cualquier parte del mundo, todo diseño, toda moda o toda idea en el momento de su lanzamiento; un confeccionista de Nueva York publicó su colección de primavera en Internet y a los pocos días tenía cinco pedidos desde Pekín. Un informe de ActiveMedia muestra que los especialistas en márketing de empresa a empresa (business-to-business) adoptan con entusiasmo productos que permiten comunicaciones bidireccionales inmediatas con los clientes, como la videoconferencia o los productos para el trabajo en grupo.

A medida que crecen, los gigantes globales del entretenimiento y los medios de comunicación ­Sony, Bertelsmann, Time Warner y Disney­ buscan productos o conceptos que viajen fácilmente por canales de comunicación mundiales, cada vez más controlados por gigantes globales. En Estados Unidos, las industrias de la comunicación, tanto en cuanto a contenidos como en cuanto a infraestructuras se están consolidando rápidamente y han dado lugar a cuatro de las cinco mayores fusiones de 1997: el acuerdo de 37.000 millones de dólares de World Com para MCI, el acuerdo de 25.600 millones de dólares de Bell Atlantic para NYNEX, la adquisición de CapCities/ABC por 19.000 millones de dólares por parte de Disney y la adquisición de Pacific Telesis por 16.100 millones de dólares por parte de SBC Communications. La adquisición de GTE propuesta en 1998 por Bell Atlantic, por más de 50.000 millones de dólares, las superó a todas.

Estrategias globales
En sectores clave, los enfoques “de país en país” quedan sustituidos por estrategias globales. Las compañías integran negocios dispersos por distintas zonas geográficas. Algunas buscan productos universales que puedan llegar a todos los rincones del mundo a la vez, fabricados en pocos lugares para grandes mercados y apoyados por funciones globales de compras y márketing. Observemos el paso de Gillette a productos universales diez años atrás. Como muchas compañías de productos de consumo, tradicionalmente Gillette había desarrollado productos para un mercado concreto cada vez, y sus despliegues graduales por el mundo se basaban en sus criterios acerca de cuándo un mercado estaba preparado para algo nuevo o más avanzado. Con la maquinilla Sensor en 1990, Gillette creó un producto global con un lanzamiento global; el mismo producto avanzado, anunciado con el mismo mensaje publicitario y disponible en cada rincón del mundo en pocos meses.


Otras compañías de productos de consumo siguen esta línea. La reciente reorganización de Procter & Gamble se ha diseñado para garantizar simultaneidad global, con la eliminación de unidades de negocio regionales y poniendo la responsabilidad del beneficio en manos de siete ejecutivos al frente de unidades de producto globales. Si Febreze, el nuevo producto para el cuidado de los tejidos, lanzado inicialmente en Estados Unidos con unas ventas anuales previstas de 150 a 200 millones de dólares, se hubiera lanzado desde la unidad global de lavado y cuidado de tejidos, probablemente se hubiera desplegado en otros países al mismo tiempo y hubiese generado unas ventas anuales de 500 millones de dólares. El nuevo consejero delegado Durk Jager declaró a The Wall Street Journal: “En el pasado, los personajes de los dibujos animados de Disney se abrían paso por el mundo lentamente, siguiendo la popularidad de sus películas a medida que éstas se iban traduciendo y proyectando en nuevos países. Ahora existen acuerdos de licencia y los juguetes están disponibles en todas partes, incluso antes de que se estrenen las películas”. Esto pone en marcha una cascada global: las políticas de compra global de las grandes compañías internacionales presionan para que los proveedores globalicen sus propias operaciones o se unan a redes globales.

Mientras que las sólidas y grandes compañías se están reinventando para ser más globales, las compañías de nuevas tecnologías ya nacen globales. Inherentemente, las nuevas tecnologías atraviesan fronteras, como la informática y las comunicaciones electrónicas, y las fuertes compañías norteamericanas que las desarrollan y usan crean rápidamente alianzas y redes con numerosas compañías en muchas partes del mundo. Las compañías en el campo de las nuevas tecnologías, como software, biotecnología, dispositivos médicos o telecomunicaciones suelen diseñar sus productos teniendo presentes los estándares mundiales y cuentan con asociados en muchos lugares, antes de estar preparados para enviar un solo artículo fuera de su país de origen. En ocasiones, esta postura está impulsada por su asociación con gigantes globales; pequeñas start-ups de biotecnología encuentran socios dispuestos en el sector farmacéutico, donde importantes actores como Glaxo-Wellcome, Merck y Novartis han crecido mediante fusiones y se han reorganizado en torno a líneas de producto globales.

Estándares mundiales
A continuación llegan inevitablemente los estándares comerciales mundiales, junto con una presión para una mayor transparencia (la falta de transparencia fue uno de los problemas que en última instancia causó que estallase la burbuja especulativa asiática). Más autoridades protectoras, con herramientas analíticas cada vez más potentes: analistas de valores, los medios de comunicación, recopiladores de datos del gobierno, supervisores del tratado de comercio internacional, activistas orientados a una causa, suministran datos para seguir el rendimiento. Los sistemas electrónicos de compras permiten comparaciones rápidas entre distintos proveedores de bienes y servicios. UPS y Federal Express ofrecen software y enlaces a datos que permiten a los clientes efectuar un seguimiento del estado de sus pedidos; estos sistemas permiten también que los clientes proporcionen valoraciones instantáneas de actuación. En el futuro, es probable que se analice más la conducta, que se compare y se exponga en más dimensiones, incluso cuando los países tienen prácticas distintas. Están surgiendo nuevas empresas para reunir y distribuir estos datos; observemos el crecimiento fenomenal de los servicios de noticias de negocios de Bloomberg, disponibles a través de todo tipo de medios de comunicación. Los diálogos informales en Internet sobre experiencias con compañías concretas, agencias o productos se convertirán en la base de sistemas de valoración instantánea que acumularán y distribuirán información. La dirección, de hecho, pondrá cada vez más problemas a los que todavía están en la dirección por corrupción o amiguismo.

Inevitablemente, esta exposición difundirá con más fuerza los estándares mundiales. Los estándares europeos de calidad, ISO 9000 y posteriores, se han convertido de hecho en estándares mundiales de aseguramiento de procesos, necesarios para cualquier organización que quiera hacer negocios con los mejores clientes industriales. Todas estas tendencias aumentan la deseabilidad de disponer de datos comparativos de rendimiento, utilizando el mismo sistema métrico en todo el mundo. Las compañías medirán más aspectos del rendimiento de sus propias organizaciones y difundirán estos datos más ampliamente a través de distintos rangos para garantizar que en todas partes se cumplen los objetivos de rendimiento. Los datos en tiempo real basados en medidas comunes permitirán trasladar la producción de una parte del mundo a otra (uno de los puntos fuertes de Gillette) o reunir un equipo global para abordar una oportunidad de cliente.

Conexión directa
A medida que el mundo está más conectado globalmente, la competencia se hace más feroz y es mayor la compensación de crear marcas ampliamente conocidas. Los clientes tienen más opciones y se convierten en compradores globales más informados, ya sean grandes compañías que utilizan sistemas electrónicos de compras para escoger entre los mejores proveedores del mundo o consumidores que compran un coche a través del sitio web de Saturn. Así, las compañías deben comprender de un modo más directo a los clientes. Compañías que se encuentran en todos los puntos de la cadena de suministro saldrán de sus posiciones para hacer sentir su presencia a los usuarios finales y para obtener conocimiento directo de las tendencias de consumo, aunque en el pasado hubiesen sido proveedores en la sombra de componentes invisibles. Intel cambió uno de los paradigmas industriales de las tecnologías de la información al poner marca a un componente. Vendía chips informáticos como si fueran palomitas de maíz y contrataba a las mismas agencias de publicidad que anunciaban aperitivos y refrescos con el objetivo de que, para el consumidor, los procesadores de Intel (Intel Inside) fueran más importantes que el fabricante del ordenador. De modo similar, Nutrasweet, un edulcorante alimentario, hizo de su marca un motor para la compra del producto principal. Fabricantes como Rubbermaid (utensilios de cocina), Swatch (relojes) y Timberland (botas) tienen experiencia y contacto directo con los clientes en sus propias tiendas, a pesar de que las tiendas de sus clientes minoristas están cerca. Ahora, Internet hace posible que cualquier compañía de cualquier lugar comunique y venda directamente.


Ventaja colaborativa
Para ganar fuerza para competir en mercados globales más exigentes, las compañías colaboran, por ejemplo, para conseguir rapidez y calidad a través de una integración más estrecha con proveedores y clientes, para conseguir escala a través de alianzas o para redefinir un sector. En Polaroid, las compras se han convertido en “gestión de la cadena de suministro global”. En su memoria anual, Yellow Springs Instruments cita a sus socios estratégicos junto al balance de situación. Compañías de software para las que los vínculos con desarrolladores independientes, socios de ventures y clientes son activos críticos, dedican altos ejecutivos y grandes departamentos exclusivamente a la gestión de alianzas y asociaciones. Compañías como Disney, que en el pasado otorgaban licencias a favor de terceros y luego se distanciaban, ahora quieren obtener más valor de esos acuerdos y los utilizan para conseguir ideas de innovación o conocimiento sobre mercados en nuevos países o para impulsar más productos con la marca Disney a través de esos canales, con más influencia sobre los negocios de sus socios. Identificar pronto a los mejores socios da dividendos. Johnson & Johnson fue el primero en sacar al mercado las lentes de contacto y estableció barreras de entrada que bloquearon a los mejores proveedores.


La colaboración da a los gigantes acceso a la innovación. Novartis y Montsanto miran hacia las pequeñas empresas de biotecnología, Pfizer utiliza organizaciones de investigación subcontratadas como parte de sus esfuerzos de I+D. Algunas redes de alianzas son ecos de los keiretsus japoneses, los chaebols coreanos o de las entrelazadas compañías de los conglomerados del sudeste asiático, pero, a menudo, son más laxas, con una gama más amplia de socios y menos compromisos permanentes. La colaboración también permite que las pequeñas compañías se beneficien del gran tamaño; la Independent Grocers Association da a las tiendas estadounidenses cierta influencia en compras, productos de marca privada y presencia en el mercado de grandes cadenas de supermercados.

Multilocalismo
Globalización no significa homogeneización; requiere estrategias y prácticas que se adapten a la diversidad que existe entre distintos países. Algunos procesos de negocio se prestan a una mayor uniformidad y a economías de ámbito global, mientras que otros requieren una diferenciación local. Procesos de producción, tecnologías y suministros son más fácilmente globalizables que la distribución, que debe conectar con la infraestructura local. Incluso productos y conceptos globales llegan de distinta manera a los clientes en función de las condiciones del país. Por ejemplo, en su primera entrada en Brasil, Wal-Mart cometió algunos errores obvios, según The Wall Street Journal, como tener existencias de balones de rugby en un país donde se juega al fútbol o recogedores de hojas muertas en un Sao Paulo sin árboles ni jardines, dominado por el hormigón; además, se enfrentó a nueva competencia (el gigante francés Carrefour). Sin embargo, los desafíos más difíciles tenían relación con la infraestructura local. Wal-Mart tenía 300 entregas al día en Sao Paulo, en lugar de las siete al día habituales en Estados Unidos. Inicialmente, la cadena no tenía influencia en los proveedores locales, por lo que no podía obtener los mismos precios o ventajas logísticas que tenía en Estados Unidos. Su sistema de mantenimiento de existencias no podía manipular los tamaños de los pallets brasileños y su sistema contable informatizado no podía abordar los complejos impuestos de Brasil.


El choque de ideas globales y locales produce nuevos conceptos. Las compañías locales podrían adaptarse a la presencia de competidores internacionales mediante actualizaciones creativas, mientras las compañías extranjeras se adaptan a las prácticas locales. En Lima (Perú), una marisquería del mismo centro comercial en el que se encontraba Burger King estudió y adaptó las técnicas de la cadena extranjera para crear un ceviche (plato de pescado adobado, más popular localmente que las hamburguesas) al estilo fast-food. Paralelamente, McDonald’s en Perú incorporó a su menú uno de los principales refrescos nacionales, Golden Cola, porque se vende más que las marcas internacionales.
Estrategia “global” significa pues pensamiento multidimensional y multilocal. Para complicarlo más, algunos vínculos diferenciadores pueden ser étnicos y tribales, en lugar de nacionales o regionales. La estrategia “verdaderamente global” de British Airways incluye la nueva imagen de los aviones y campañas de márketing en que aparecen símbolos tribales, como tartanes de los highlands escoceses o símbolos étnicos chinos. Otra verdad de la globalización: implica etnicidad portátil recreada en puestos de avanzada en cualquier lugar.

Integración en la comunidad Las compañías deben desarrollar profundos lazos internos en lugares concretos, valorar las tradiciones locales y adaptarse a los sistemas locales; aunque algunas intentan cambiarlos. Las actividades de servicio a la comunidad y las asociaciones con organizaciones no lucrativas crecen en importancia estratégica. Gerald Greenwald, presidente de United Airlines, describe el interés de su compañía en causas sociales como “bueno para el alma y bueno para el negocio”. Al igual que el escándalo público, puede hacer caer las ventas, fomentar la organización sindical o bloquear permisos para nuevas instalaciones; la aprobación pública de la asociación de una compañía para buenas causas puede generar buena voluntad entre el público y los clientes. “El márketing relacionado con una causa” (como la promoción de AT&T con Cruz Roja, o la de Starbuck con CARE) consolida ventas e identifica a grandes compañías con organizaciones no lucrativas igualmente grandes y globalmente conectadas. El servicio a la comunidad también puede aquietar las preocupaciones locales respecto a compañías extranjeras, como han descubierto las compañías japonesas en Estados Unidos. Algunas de estas actividades utilizan las competencias fundamentales de una compañía para generar cambio y contribuyen así a la innovación en la compañía y también en la comunidad. La iniciativa Reinventing Education (‘reinventar la educación’) de IBM en más de 25 sedes de Estados Unidos y de otros cuatro países despliega ingenieros, integradores de sistemas y consultores de IBM en asociaciones con escuelas públicas para crear innovaciones, como sitios web para formar a profesores o nuevas tecnologías de reconocimiento de voz para enseñar a leer.

Explotar los mercados emergentes, especialmente, empuja a las empresas a asociaciones con el gobierno, con grupos de la comunidad o con organizaciones no lucrativas nacionales e internacionales. EDS, una gran compañía de integración de sistemas, celebra desde 1993 el Día del Voluntario Global; las nuevas relaciones y el aura positiva creada por esa celebración fueron en India los factores principales para una exitosa entrada en el mercado. En Sudáfrica, Lotus ofrecía, a través de organizaciones locales, becas de software a programadores negros, con el fin de utilizar las asociaciones resultantes para construir tanto una plantilla como un mercado. Las joint-ventures de Nortel en Turquía y China implican asociaciones con ministerios de los gobiernos de esos países. First Community Bank, el “banco dentro del banco” de BankBoston, se asocia con grupos de la comunidad para acumular bolsas de recursos disponibles para micropréstamos demasiado pequeños para, de lo contrario, resultar rentables para el banco.

Competir por el talento
El capital humano es cada vez más importante que el capital financiero. Silicon Valley está inundado de inversores ansiosos por financiar nuevas ventures, pero falta talento para dirigirlas. John Doerr, capitalista de riesgo detrás de Netscape, ha afirmado que el producto de Silicon Valley no es el silicio, sino la redes, y su recurso más escaso es el talento técnico y directivo. Cuanto más deseable sea ese talento, más se reclutará en un mercado laboral mundial (especialmente a medida que profesionales como ingenieros o diseñadores de sitios web o consultores de gestión se eduquen según los estándares mundiales comunes) mediante búsquedas globales facilitadas por las tecnologías de la información. Coopers&Lybrand utiliza Internet para efectuar selecciones para puestos de contabilidad y auditoría en niveles de entrada, en las que su sistema Springboard incluye herramientas de evaluación on-line.


La importancia de la capacidad cerebral humana para el éxito futuro explica que IBM haya dado prioridad a mejorar la enseñanza pública primaria y secundaria en todo el mundo. Sin embargo, IBM no está sola. En una encuesta a 12.000 directivos de 24 países que llevé a cabo para Harvard Business Review, la enseñanza era, en todas partes, la prioridad social. La formación que imparten las compañías constituye ya un sector de 55.000 millones de dólares en Estados Unidos, y crecerá en todo el mundo, reflejando la necesidad del aprendizaje vitalicio. La formación dentro de la compañía no está relacionada con las dimensiones de la organización, sino con la complejidad del mercado y el uso de nuevas prácticas en el lugar de trabajo, como trabajo en equipos, integración funcional transversal y asociaciones con proveedores: sellos distintivos de las mejores compañías del mundo.

Las organizaciones buscarán nuevas maneras de motivar y retener talentos; entre ellas, prácticas compatibles con la familia en el lugar de trabajo. El teletrabajo aumentará, tanto para impulsar la productividad como para evitar congestiones de tráfico en largos desplazamientos como para ayudar a que las madres puedan trabajar desde sus casas (como hace FI Group, compañía británica de programación de software). Debido a su valor motivacional, proliferarán los programas de servicio a la comunidad patrocinados por compañías. Las consultorías globales, hambrientas de talento, ya están ofreciendo oportunidades a sus mejores empleados para que trabajen en actividades relacionadas con causas pro bono. Asimismo, algunas compañías líderes están contratando altos directivos para puestos en la organización, para que no tengan que mudarse a la ciudad donde se encuentra la central de la compañía.

Las tendencias que acabo de describir apoyan una gran conclusión: para crear conectividad global y poder aprovecharla, el cambio será tarea de todos.

domingo, 28 de octubre de 2012

ANALISIS FINANCIERO

Un análisis consiste en distinguir y separar las partes de un todo para llegar a conocer sus elementos y principios. Se trata del examen que se realiza de una realidad susceptible de estudio intelectual.

Análisis financiero

A través del análisis, es posible estudiar los límites, las características y las posibles soluciones de un problema.

Financiero, por otra parte, procede de finanzas, que es un concepto vinculado a la hacienda pública, los bienes y los caudales. La noción de finanzas se utiliza para nombrar al estudio de la circulación del dinero entre individuos, empresas o Estados.

El análisis financiero, por lo tanto, es un método que permite analizar las consecuencias financieras de las decisiones de negocios. Para esto es necesario aplicar técnicas que permitan recolectar la información relevante, llevar a cabo distintas mediciones y sacar conclusiones.

Gracias al análisis financiero, es posible estimar el rendimiento de una inversión, estudiar su riesgo y saber si el flujo de fondos de una empresa alcanza para afrontar los pagos, entre otras cuestiones.

El análisis financiero ayuda a comprender el funcionamiento del negocio y a maximizar la rentabilidad a partir de la actuación sobre los recursos existentes. Los directivos pueden acceder a información sobre el efecto esperado de las decisiones estratégicas.

Los inversores también apelan al análisis financiero para analizar el grado de riesgo de sus decisiones y para fijar los objetivos a cumplir. Los prestamistas y acreedores, por último, usan el análisis financiero para determinar qué riesgo existe para el cobre de un crédito o préstamo.

CÓMO PREPARARSE PARA LOS DILEMAS FINANCIEROS IMPREDECIBLES

Durante años nos han culpado a los déficit de la deuda y otras formas fiscales por arruinar nuestra base financiera y la estabilidad. Pero, ¿podemos realmente sólo tienen que culpar? Sin embargo, en que tratamos a nuestra situación de la deuda con la ayuda de las empresas de alivio de la deuda y planes de gestión de la deuda, Pero nunca puede deshacerse de ese demonio llamado de la deuda, siempre y cuando no desarraigar a la misma de nuestras mentes. En la parte superior de la que ya estamos conscientes de la naturaleza impredecible de la economía de los EE.UU. y el grado de esfuerzo que nos puede hacer pasar por, y por lo tanto, es hora de que nosotros nos preparemos en todos los aspectos para sobrevivir y enfrentar cualquier caída económica futura. Muchos de nosotros todavía estamos montando un caballo de batalla cuando se trata de dinero y seguridad financiera sin mucho conocimiento de la reciente hecho de que nuestro dinero de seguridad social proporcionada por el Estado nacional está disminuyendo bajo la presión financiera y en un ritmo en el que los asuntos monetarios se han convertido en volátil, con cada día dependiendo de las condiciones financieras federales, el día no está lejos cuando no se es elegible para solicitar las prestaciones de seguridad social por completo.

De acuerdo con Donald Trump y Robert Kiyosaki en su libro “¿Por qué queremos que seas rico”, la seguridad social estará en bancarrota en 2013. Por desgracia, 80.000 baby boomers alcancen la edad de jubilación en los próximos diez años. Ese hecho por sí solo va a sobrecargar una situación ya muy frágil.
Así, para empezar tenemos que olvidarnos de depender del Estado para nuestras fuentes de financiación en el futuro. Teniendo esto en mente, tenemos que lidiar entonces con nuestros proyectos de ley pendientes, cuotas, de tarjetas de crédito, la deuda de los consumidores y todo tipo de cuotas, con el fin de iniciar una carrera en las finanzas de nuevo. A continuación, tenemos que ser lo suficientemente decididos a adquirir más y más riqueza a través de todos los medios posibles y éticos, tales como subir por las escaleras de ingreso a través de mejor desempeño profesional, buscando las fuentes de ingresos a partir de fuentes pasivas, como las inversiones y acciones, encontrando otras maneras de obtener extra dinero a través de la pasión, después de nuestros talentos naturales, aficiones, destrezas del e intereses, también podemos encontrar un trabajo a tiempo parcial, aparte de un empleo a tiempo completo y así sucesivamente. Para las personas que están sacrificando su tiempo vital significado para la familia y seres queridos y luchando para hacer cumplir sus fines, el tiempo de la próxima puede llegar a ser más difícil. Así que tienen que tomar medidas inmediatas para acumular riqueza en la actual con el fin de asegurar su futuro y que se puede hacer mediante la construcción de un retiro fuerte y los fondos de emergencia, junto con los beneficios que haga uso de las pólizas de seguro “.

Así, los tres principales pasos para la preparación de uno mismo por los dilemas financieros impredecibles son: 1) para liberar a uno de todas las deudas y las cuotas 2) adquirir riqueza y construir un poderoso legado de prosperidad a través de todos los buenos medios de ingreso y 3) para asegurar el futuro de la tarde la vejez con la ayuda de los fondos de jubilación y de emergencia. Vamos a se preparan para el viaje hacia la libertad financiera y conquistar por lo tanto todas las inestabilidades.

domingo, 21 de octubre de 2012

EL PAPEL DE LAS FINANZAS EN LA EMPRESA

El Papel de las finanzas dentro de una empresa así como en la economía en general juega un gran papel. Las finanzas son el estudio de los flujos de dinero, estos se pueden estudiar a diferentes niveles: finanzas personales, las cuales sirven para tener un control del dinero personal o familiar; finanzas empresariales, las cuales sirven para controlar los ingresos y egresos de una compañía, organización u empresa; y las finanzas públicas, que hacen referencia a las finanzas a nivel gobierno.

En sus tres niveles las finanzas comparten conceptos y existen ideas en común, sin embargo, existen también grandes diferencias las cuales radican en la cantidad de dinero que manejan, y las opciones y obligaciones que se les confiere a cada una de estas entidades.

Finanzas 300x199 Papel de las finanzas

Las finanzas existen desde principios de la civilización, como un concepto primitivo el cual busca siempre optimizar los recursos y bienes que tenemos, pero no fue hasta principios del siglo XX que las finanzas cobrarían forma. Ante la expansión de las empresas durante la década de los 20’s, se volvió importante contar con personal capacitado el cual administrara el dinero y es entonces cuando las finanzas pasan a ser una ciencia social y se empiezan a generar teorías sobre finanzas empresariales.

METAS DE LA ADMINISTRACIÓN FINANCIERA

El administrador financiero de una corporación toma decisiones para los accionistas de la empresa. De acuerdo con esto, en lugar de enumerar las posibles metas del administrador financiero, en realidad se necesita responder una pregunta más fundamental: desde el punto de vista de los accionistas, ¿cuál sería una buena decisión de la administración financiera?

Si se supone que los accionistas compran acciones porque tratan de obtener una ganancia financiera, entonces la respuesta es obvia: las buenas decisiones incrementan el valor de las acciones, y las decisiones deficientes lo disminuyen.

Dadas las anteriores observaciones, se deduce que el administrador financiero actúa en función de los mejores intereses de los accionistas cuando toma aquellas decisiones que incrementarán el valor de las acciones. De tal modo, la meta apropiada del administrador financiero puede definirse de manera sencilla:
La meta de la administración financiera es maximizar el valor actual por acción del capital existente.


Esta meta evita problemas que se enlisto anteriormente. No existe ambigüedad en el criterio, ni la cuestión del corto plazo versus el largo plazo. Explícitamente, la meta es maximizar el valor actual de las acciones.
Si este propósito parece un poco fuerte o unidimensional, se debe mantener en mente que los accionistas de una empresa son propietarios residuales. Con esto se quiere decir que ellos tan solo tienen derecho a lo que queda después d que se les ha pagado a los empleados, proveedores y acreedores (y cualquier otra persona o institución que tenga un derecho legítimo). Si se deja de pagar a cualquiera de estos grupos, los accionistas no obtendrán nada. Por lo tanto, si los accionistas ganan en el sentido de que la porción residual crece, debe ser verdad que todos los demás también ganarán.

Desde el momento en que la meta de la administración financiera es maximizar el valor de las acciones, se necesita aprender a identificar aquellas inversiones u acuerdos de financiamiento que tienen un impacto favorable al respecto.