domingo, 22 de septiembre de 2013

EL FRAUDE INTERNO, MINIMIZANDO SUS EFECTOS

En general las empresas, cuando se protegen del fraude, se enfocan en la identificación del fraude externo, y si bien el fraude no se puede eliminar estructuralmente, se pueden minimizar sus efectos a nivel interno. Hoy las empresas deben ser rentables. No hay lugar para el fracaso. Y el resultado es visible, donde exista debilidad de estructuras de control, se está concretando la posibilidad de que se den maniobras de tipo fraudulento dentro de la organización.
Las modalidades de fraude son múltiples, y en general, abarcan desde fraude contable hasta espionaje industrial a favor de competidores, desde "auto-robo" de mercadería, hasta falsificación de marcas, sitios web, etc., pero lo cierto es que la estadística más reciente y preocupante relacionada con fraude es que en promedio y a nivel mundial, se estima que las empresas pierden una cifra igual al 6% de sus ingresos, por costos ocultos y no ocultos de fraude.

Y es que la cantidad de fraudes cometidos puede ser relacionada con el nivel educativo y jerárquico de los empleados: cerca del 60% de los fraudes son cometidos por empleados de nivel bajo y medio, un 30% gerentes y jefes y el 10% por ejecutivos de máximo nivel.

Pero cuando se cuantifican las pérdidas, se invierten los números: solo el 5% de las pérdidas de la empresa es causada por fraudes cometidos por empleados de nivel no jerárquico; el 20% son causadas por fraudes cometidos por gerentes, y el 75% de las pérdidas son causadas por fraudes cometidos por sus ejecutivos.
Las estadísticas también nos señalan que los fraudes que logran identificarse a lo interno de las organizaciones son descubiertos por distintos mecanismos, los controles internos y las auditorías representan el 55%, informantes (ajenos o internos) representan el 20%, otros mecanismos formalizados suman un 15%, y la detección accidental se da un 10% de las ocasiones.

Nuestro continente ha sido testigo de casos memorables de fraude interno que han afectado no solo a los colaboradores y usuarios de dicha institución, sino al país entero, entre ellos destaca el sonado caso de BANINTER en República Dominicana, un fraude sin precedentes ejecutado por un reducido grupo de ejecutivos que actuaron como asociación; fraudes corporativos como el de Enron o Worldcom ocurridos en Estados Unidos. En México por ejemplo, tres de cada cuatro empresas son víctimas de fraude por su personal, y en 91% de los casos esa misma persona ha cometido más de un fraude contra la empresa, esto sólo por mencionar algunos, pero lo cierto es que el fraude existe y erosiona gravemente la economía de las compañías, sus mecanismos se van sofisticando, y consecuentemente la potencialidad del perjuicio aumenta.

La experiencia asegura que el delito se repite si no hay una inmediata capacidad de reacción. Sin medidas judiciales los delitos vuelven a cometerse al poco tiempo, el proceso es la efectiva y concreta evidencia de la voluntad empresarial, y para ello sigue siendo la prevención el mejor remedio. El notorio control sobre bienes e información crítica, no solo permiten detectar los posibles casos ilícitos, sino que desalientan su comisión. Es conveniente la expresa notificación a todos los colaboradores de la empresa sobre la posibilidad de ser auditados, para legitimar el acceso a documentación o elementos informáticos puestos a su disposición.

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