jueves, 31 de mayo de 2012

EL OCASO DE LA GLOBALIZACIÓN

Si hacemos una caracterización de la economía mundial en los últimos veinticinco años, podemos anotar:
  1. El papel sobresaliente del capital transnacional en el acaparamiento del excedente, que lo transforma en el motor principal de una globalización.
  2. Las fuertes transformaciones que experimenta a lo largo de esos años el sector trabajo.
  3. El rápido avance y luego, el brusco retroceso en la acumulación extensiva e intensiva de capitales.
  4. La canibalización del ahorro y de la inversión en las zonas periféricas por el capital transnacional.
  5. La considerable inflación del capital financiero y especulativo que constituye "economías burbuja".
  6. La potencia alcanzada a finales de la guerra fría por la economía armamentista, su declive transitorio y su relanzamiento en el período reciente.
  7. La insistente presencia de factores críticos y la amenaza de explosión del ciclo aun durante el período en que se continúa fortaleciendo el auge.
  8. La consistente confluencia de los procesos de globalización con el desarrollo capitalista enderezado hacia el punto de ruptura de una onda de larga duración, que no puede ser detenida por los mecanismos anti-crisis supranacionales.
  9. A lo largo del período se produce un avance de polarizaciones entre zonas "globalizadas" y zonas "grises", entre países centrales enriquecidos de sobremanera y periferias debilitadas y fracasadas económicamente, entre economías de consumo y de sobrevivencia penosa. Que quedan como la situación emergente y en vias de entrar a dirigir los procesos mundiales en el ocaso de la globalización y sus proyectos.
  10. En su última fase, el hundimiento de la economía mundial, que toma la forma de una depresión prolongada y en caída, no contiene signos de recuperación ni elementos que permitan señalar nuevas condiciones de despegue.
QUE FUE LA GLOBALIZACIÓN.
En los últimos veinte años, se designó con ese nombre a un crecimiento experimentado por el capital lanzado en una fase aguda de acumulación e interactividad, que tuvo como centro de acumulación al sistema de las Corporaciones Transnacionales que operaban principalmente desde bases en los países de la Triada (EEUU, Japón y Europa) en interdependencia con otras unidades del sistema mundial, como organismos financieros supranacionales, estados, bloques de estados y consumidores.
La fuerza de las CTNs ( había en el ùltimo decenio 37.000 corporaciones matrices, con 175.000 filiales) llegó a ser tan grande que a principios de los 90s acumulaban el 80% del PIB Mundial. Gran parte de lo que aparecía declarado en el PIB de todos y cada uno de los países, se constituía como ganancia corporativa. Las CTNs con su tecnología, su control hegemónico en la conquista de plusvalía, sus formas de organización del trabajo y de administración financiera parecieran pulverizan el tiempo y el espacio, y bien precisamente los marcos estatales en que había prosperado la economía mundial hasta épocas recientes, hasta la llegada de la crisis.
 
Las transformaciones originadas, hipnotizaron a la opinión, dirigida por el montaje ideológico del pensamiento único neoliberal que justificò ampliamente esta instalación como la forma definitiva y perfecta de interacción económica, "llegada para quedarse", generando algo así como "un fin de la historia". Sin embargo, la nueva interacción que se conducía sobre una poderosa instalación transnacional de relaciones de producción, el manejo aparentemente desencadenado de nuevas fuerzas productivas, en la persecusión de mayores tasas de ganancia, también reinstala viciosidades de base del sistema y una deplorable extensión de viejos problemas que mutilan las capacidades expansivas --si realmente las tuvo-- del sistema, acelerando la llegada de factores críticos que afectan tanto las esferas productivas como las comerciales y las financieras.

Así, la tasa histórica de crecimiento productivo del grupo de los siete países más desarrollados, ha bajado en casi un 40% en el último año, lo que ha llevado a esas cifras a indices de hace veinte años atrás. En el mismo momento en que se aceleran y perfeccionan mecanismos de plena apertura de mercados, nos encontramos con brutales caídas del consumo. Mientras la esfera financiera, que se había constituído en uno de los propelentes del sistema de ganancias corporativas, viene a transformarse en el frente de una gigantesca y continua destrucción de capitales. Como ejemplo, sólo en el mercado de capitales norteamericano, se ve caer en el último año al índice Nasdaq, de sobre los 3000 puntos a los 1500, al Dow Jones de los 11 000 puntos a 8 500 Lo que "llega para quedarse" y a encontrar una agitada historia, no es un período de ilimitada expansión, sino una de las mayores crisis en la historia del capitalismo, que en este momento viene a implicar a los procesos globalizantes.
 
Globalizaciones, entendidas como períodos de fuerte ascenso y mundializaciones capitalistas, ha habido muchas. Todas tuvieron sus puntos de arranque, sus sujetos activos y enriquecidos, sus estabilizaciones, sus crisis y descomposiciones. Puede señalarse al respecto, la globalización del siglo XVI, que a finales del mismo siglo ya encuentra topes, y una extendida congelación a mediados del siglo siguiente.
La mundialización y el motor de esa transformación agregó a las economías europeas el fruto de expansiones coloniales en África y América, y se agenció a través de la expansión de un capitalismo comercial, extractivo, esclavista y usurero. Una nueva globalización—esto es ascenso de la operación capitalista en una reorganización de los espacios económicos que eliminó a economías competitivas, elevó en el siglo XVIII al capital inglés, holandés y francés y condujo a nuevos repartos del mundo y al aterrizaje en el seno de la mundialización de nuevas preponderancias imperialistas y al acceso de los tesoros y al trabajo de las Indias Orientales. Una situación que también se congela de modo bien efectivo a mediados del siglo XIX, en los conflictos inter.-imperialistas que dan lugar a la guerra de Crimea y el desplome del Segundo Imperio francés. Después vendrá una nueva globalización, a la vez "edad victoriana " y "Belle époque" ,que se extiende más allá de los años del siglo XIX y aborta en los campos de batalla de 1914. De allí en adelante, pese a las economías de guerra –que nada producen—vemos asomar un corto periodo de auge entre 1920 y 1ue dura hasta el crack de 1929. Desde los años 30 a los 50 la economía mundial va en caída. Esa caída sella la penúltima globalización.
 
¿Cómo se salió de cada uno de estos profundos declives en la producción, la productividad, el empleo y se fue a la construcción de nuevas capacidades, de más grandes acumulaciones, capacidades de ahorro y de inversión? Casi sin excepción a través de importantes reorganizaciones del trabajo que permitieron alzar las tasas de ganancia y encontrar una extensión del consumo para una producción que también se acrecentó. En la penúltima Globalización, emerge de la Depresión, mediante amplias políticas sociales, el desarrollo de una fuerte intervención estatal –el estado de bienestar y las economías estatizadas- y sobre todo, el pleno empleo ¿ Y qué hizo posible esa inclinación social en un espacio que hasta entonces podía aparentarse dominado por espiritus aristocráticos y hasta conservadores? –Pues, la existencia de una presión social enorme que se configura en la existencia real de países que se habían salido de la esfera capitalista, y la existencia en el seno de las propias sociedades capitalistas, de fuertes movimientos obreros que defendían programas de reparto de la riqueza, movimientos que cristalizaban en sindicatos y partidos con alguna conciencia de clase.
 
También en esto tuvo una gravitación la disciplina de la clase trabajadora, en parte alcanzada en los campos de batalla, y el ingreso masivo de la mujer en las líneas de trabajo y el peso que tienen el factor concurrente del trabajo colonial que ya se embarcaba en amplios movimientos nacionales. En suma, es el trabajo y un reparto del excedente relativamente favorable a éste, el que va a levantar nuevamente el ciclo.
 
Hay una tendencia a suponer que la salida de la Depresión fue empujada por la Segunda Guerra Mundial. Lo que es una simplificación peligrosa y tentadora: la Segunda Guerra fue una de las consecuencias de la Depresión y la exacerbación de su destructividad.
 
La clave está más bien en la recuperación y sus reindustrializaciones aceleradas que conducen a un crecimiento económico muy notable hasta los años 70. Y tendrá como ejes un avance económico tanto en el mundo comunista como en el sector capitalista. En el primero se dió las industrializaciones muy rápidas de la URSS y de China, y en el segundo, los avances en los EEUU, y particularmente en lo que fue la reconstrucción de Japón y de Europa. En esos años también hay un fuerte desarrollo y crecimiento económico en las zonas excoloniales. Se hace notar, sin embargo, que a lo largo de esos años, las economías experimentan la poderosa distorsión que tiene su base en la competencia armamentista de la Guerra Fría, y junto con ella, el crecimiento de acumulaciones de orientación corporativa. En los 70 se presentan problemas que van a traer fuertes modificaciones en la inversión y en el terreno financiero. Es la época en que América Latina se produce una nueva recolonización a través del crecimiento de las deudas externas.
 
Pero se saltó la brecha, y a partir de los 80s vemos aparecer ya con insistencia el toque a rebato de la nueva Globalización, que es la que tiene éxito en apropiarse del mote, de aparecer como LA globalización, apoyada en todo un nuevo modelo de funcionamiento económico que trataba de allanar espacios para el crecimiento de los nuevos agentes de acumulación: las CTNs , que a partir de las estructuras monopólicas e imperialistas más antiguas, despegan con inusitado brío, apoyándose en una nueva y profunda transformación del trabajo, la explotación absoluta de los recursos naturales, la completa apertura de los mercados, lo que se acompaña de extensas privatizaciones y con ello, inmensas capitalizaciones a titulo de acumulación primitiva, y una gigantesca revolución tecnológica controlada por el mundo corporativo. La inmensa ansia de ganancias llevó rápidamente a la objetivación de grandes operaciones de papel que sirven entre los 80 y los 90 a dar auge al crecimiento y a la mundialización. Pero desde los 90s, con la primera crisis financiera japonesa van a ser el vertedero de otras crisis en cadena, y el anuncio cierto de dificultades mayores para el capital y la Globalización que estaba construyendo.

Evidentemente esta última Globalización tuvo metas, la mayoría muy insustantivas, y que hoy pueden señalarse, sobre todo como metas ideológicas: los mitos de la globalización. Como el que declaraba al mundo conquistado y progresando. De hecho, este gran empuje produjo un crecimiento sobre todo de las zonas centrales, que monopolizan la sobreindustrializción y el consumo, pero sobreexplotó las periferias. Hubo también regiones y abundantes zonas sociales a donde sus bondades declaradas nunca llegaron o entraron. Y hoy vienen a ser un problema. La Globalización socialmente tiene a su haber la confirmación en existencia, y como aliado rotundo, de nuevas clases empresariales y políticas plenamente transnacionalizadas, de directores y políticos, por ejemplo, que se "privatizaron" con sus empresas y países. Pero "la transnacionalización" del proletariado o del campesinado fue solo relativa. Con la sobreexplotación, el aumento de las jornadas y el estrechamiento de los salarios (la flexibilización ) sólo lograron transformarlos en pobres. Con el paro y la negación del trabajo y hasta de su explotación, los eliminaban Vivian Forrester llama a esto "el horror económico". Y a eso hemos llegado, pero con un acompañamiento: la crisis.
LA CRISIS DE LA GLOBALIZACIÓN
 
La crisis de la Globalización toma la forma , primero de una serie de limitaciones a la expansión intensiva y extensiva del capital. El trabajo, por ejemplo, en vez de crecer, comenzó a ser disminuido y destruido. En los últimos cinco años es el despido el rasgo más saliente de las relaciones laborales. Y una manera de medir de modo más realista la situación económica de los países no es ya "el crecimiento" (esto es, el crecimiento de las ganancias corporativas), sino "el crecimiento del paro y de la pobreza". Una medida que si se puede aplicar muy bien en los países centrales, se aplica todavía mejor en las periferias.
 
¿Qué tiene más sentido en Argentina, en Perú, en México, en Brasil, en Chile... el crecimiento del sedicente PIB o el crecimiento de la cantidad de desempleados? Digamos... ya que en Alemania parece que preocupa que en los últimos diez años no se haya podido crear ni un solo puesto nuevo... o en los EEUU, en donde el desempleo sólo crece en los últimos dos años y se encuentra en una estampida desde la entrada en la recesión. En segundo lugar, la Globalización, esto es, la economía mundial en todas sus vertientes, ha estado experimentando con la búsqueda de una ruptura mayor en su tejido. Primero estuvo la quiebra de Japón en 1990, luego México en 1994, en seguida el Sud Este Asiático en 1997, Rusia y otros en 1998 y 1999. Argentina y Turquía en el 2000-2001, y finalmente, de un modo casi pornográfica, la crisis que toca y hace estallar al centro mayor del capitalismo, al santuario de los santuarios, los EEUU.
 
En 1929, sin salvaguardas, Wall Street cayó en un 13 % y eso bastó para desencadenar en los años siguientes el completo abajamiento del sistema mundial. Esta vez, y avisada con antelación, y con una espera de una semana, con 300 billones de dólares inyectados en sus partes más sensibles, más una oportuna rebaja de un punto en los intereses, la bolsa de Nueva York se lanzó al vacio, bajando 14 puntos. Un porcentaje que esta vez se refiere a cantidades y oportunidades financieras mucho mayores que las arriesgadas en 1929.
 
En las crisis inmediatamente anteriores-las de Japón tuvieron el apoyo de EEUU y del SudESte asiático; las de Europa, a EEUU, la de Brasil y México, a la existencia de un potencial en el FMI y en EEUU. Esta vez EEUU se precipita con todos los de entorno también en caída libre. Japón muestra hoy una banca con una debilidad más allá de todos los extremos y deudas gigantescas, que se miden en trillones, imposibles de redimir más una baja industrial este año del 12 % (3% solamente en el último mes).
Es asombroso con qué rapidez, el Gobierno de los EEUU está echando todo por la borda
en su desesperada oferta de ganancias frescas para el sector armamentista, en su búsqueda también desesperada de seguridades energéticas, partiendo a la conquista del Asia Central, y asegurando, de este modo, para el largo plazo –así creen- el nacimiento de un imperio concentrador y militar, y con esto, el fin de la democracia y de las libertades públicas para ellos y para todos los demás.
 
¿Qué significa esto? Muy simplemente :
 
Que una Globalización tan vinculada con la operación expansiva de la economía capitalista, sólo puede seguirla en su desplome. Una economía en tan gigantesca contracción ya no es una economía globalizante.
 
Indudablemente muchos de los escenarios generados en la etapa globalizante, seguirán por un tiempo vigentes, pero con calidades muy diferentes: las polarizaciones, la pobreza y la riqueza por ejemplo, serán realidades muy agresivas, en cambio muchas instituciones y promesas, sólo serán fantasmas. Las políticas económicas que traten de seguirse sosteniendo sobre los esquemas previos, fundados en "LA Globalización" ya sólo pueden pensarse como etapas finales y desesperadas de políticas de liquidación y apoderamiento. Por ejemplo, seguir sosteniendo la "apertura económica" o "la apertura ecológica". A ver si viene algún nuevo y tardío reparto, en este espacio capitalista desfallecido y sin crecimiento. Es inimaginable qué puede pasar con quiénes todavía quieren seguir sosteniendo "honestamente"—como Cavallo- las nociones neoliberales, que sea para pagar siquiera puntualmente "la deuda", o al menos, "renegociarla".
¿Podrá llegar pronto una fase de recuperación?
 
Muchos economistas y políticos de precio fijo, señalan a sus audiencias que "pronto, a no dudar, llegará la pujante recuperación", "que en dos trimestres a lo sumo",etc. Sólo que no dicen de dónde ni cómo. Están en el naufragio de su innoble capacidad de diagnóstico. Para fiar en ellos recordemos que sólo hace un año, los funcionarios del Banco Mundial nos pronosticaban crecimientos mundiales del 6% y que hoy reajustan al 1%.
 
Que lo sepan: hay una estructura económica, política y social, que se construyó en estos últimos años un extraño cadalso, en donde sólo tienen dos lugares donde apoyarse: el tajo y la cuerda. Más allá está el vacío.
 
Pretenden que pueden seguir abusando de la inmovilización del trabajo, para imponer al trabajo más sacrificios. Pero los salarios ya llegaron a sus extremos de miseria, y el desempleo desborda la capacidad de los sistemas económicos. La masiva tristeza en materia de compras no es estimulo para ningún relanzamiento de la inversión, ni favorece la existencia del poder inversor ni el crecimiento de las capacidades fiscales. El manejo que hacen de la riqueza de los países, sobre todo acá, en los tradicionales rincones coloniales, siempre vieron como más conveniente "el crecimiento hacia fuera". Y ese crecimiento ya se terminó. Ya ni siquiera les permite a los gobiernos vasallos continuar sirviendo el pago de las deudas. ¿Qué puede hacer México, por ejemplo, con su Presidente y sus Secretarios tozudamente dirigidos a seguir sosteniendo la dependencia con el mercado norteamericano, si este mercado que recibía el 90% de las exportaciones, ya se hundió?
 
¿Dónde podrá contratar más deudas De la Rúa, para seguir comprometido en el pago de deudas con un riesgo país de más de 2400 puntos? Mientras, el capital se atrinchera y defiende con "reingenierías" y despidos, bajas en la producción, devaluaciones y cierres.Mientras los gobiernos en una inusitada muestra de estupidez siguen recitando el Corán neoliberal. Compases de enfriamiento y anuncios de mayores problemas. Allí está ya preparada la bomba japonesa, o lo que traen esas tasas de Mr. Greenspan, tan inferiores ya a la inflación.
 
Hay en estos tiempos unas esperanzadas y tardías romerías hacia China. Es un gran mercado la China, y todavía se sostiene en medio de la crisis mundial. ¿Por qué no piensan en importar desde allá esa condición misteriosa que la "blinda" tan eficientemente hasta ahora de la crisis?

La Era de la Globalización terminó, entramos en la era del conflicto. No un vago "conflicto de civilizaciones", a que nos invita Bush, en el inicio de su guerra petrolera, sino un conflicto entre las sustancias sociales que conforman a la sociedad capitalista, el clásico conflicto de clases. Que si "llegó para quedarse" por largo tiempo, podría decirse, en un espacio mundial. (Federico García Morales)


LA VERDAD DETRÁS DE LA GLOBALIZACIÓN


La globalización es producto del avance tecnológico en materia de interacción de los humanos y la integración al mercado mundial de 2.600 millones de seres humanos (principalmente chinos, indios y vecinos) que hasta antes de la década del 80 habían quedado atrapados dentro de sus fronteras sin participar del comercio mundial, sufriendo privaciones alimentarias y de acceso a bienes de consumo elementales.

La apertura de Nixon a China, la caída del muro de Berlín, el colapso de la utopia comunista y los cambios producto de Internet, teléfonos celulares y restantes tecnologías relacionadas, trajeron como consecuencia la globalización económica.

De pronto, 2.600 millones de seres humanos que vivían al borde de la inanición, incorporaron su mano de obra al mundo para producir cosas para el resto de los consumidores del planeta. Además, demostraron hacerlo con disciplina, dedicación y creciente eficiencia. El resultado es que mucho de lo que pueden hacer es baratísimo y lo es sencillamente porque están dispuestos a trabajar con eficacia por mucho menos dinero por hora y más horas por día que el resto de los trabajadores de los tradicionales países capitalistas.

Tenemos entonces el clásico experimento de física de dos contenedores de agua: uno lleno, el otro vacío. Al interconectar los contenedores con un tubo, el agua pasa del lleno al vacío.  Para que el vacío suba su nivel, deberá bajar el del lleno. Una vez conectados ambos contenedores, el proceso solo se detendrá cuando los niveles de agua respectivos se hayan equilibrado.

La cruda verdad de lo que está ocurriendo en el mundo es que para que los chinos, indios y otros habitantes misérrimos del planeta pueden incorporar su mano de obra a un mundo globalizado, deben reemplazar puestos de trabajo en otras partes.  Debe parcialmente vaciarse el vaso que estaba lleno. El vaso lleno son los trabajadores de baja calificación  de los países que siempre habían comerciado entre si en el sistema capitalista desde la época victoriana.

Dada la natural resistencia por parte de los trabajadores a ganar menos, desde hace 30 años que en los países tradicionales capitalistas se van perdiendo puestos de trabajo o no se crean nuevos en los sectores de baja especialización  de la escala laboral. El vaso lleno va trasvasando agua al vaso vacío y gracias a ese proceso del orden de 500 millones de seres humanos en China, India y Brasil se han incorporado a la sociedad de consumo y casi ha desaparecido su crónico estado de inanición masiva.

La contracara de ese proceso fue la falta de suficiente creación de nuevo empleo y consiguiente aumento del desempleo juvenil en Occidente, una creciente presión  electoral por subsidios sociales para compensarlo, un creciente endeudamiento de los estados para financiarlo y de ahora en mas (por haber llegado los estados a su limite de endeudamiento) crecientes desordenes y protestas sociales de los jóvenes laboralmente frustrados.

El proceso de igualar los niveles de agua de los dos contenedores llevara más de una generación y forzosamente llevara en un principio a una baja del nivel de vida de los antiguos países capitalistas a la par de la incorporación al consumo de grandes masas en los países antes excluidos del comercio mundial.

Con el tiempo, el aumento de las masas consumidores a nivel mundial y el consiguiente aumento del comercio e inversión traerán aparejadas nuevas oportunidades para que ambos vasos contengan mas agua que la que tenia el vaso lleno, pero esto llevara tiempo y mejora del nivel de capacitación laboral en los países ricos.

Lo que vemos actualmente es una pobre creación de empleo de baja calificación en los países tradicionalmente capitalistas y una fuerte creación de ese tipo de empleo en China, India, etc. Es un proceso inexorable, fruto del avance tecnológico y consiguiente "achicamiento" del planeta en materia de interacciones humanas.

Durante el tiempo que lleve este proceso, habrá grandes revueltas sociales, intentos de revertir la globalización con proteccionismos, Estados que escaparán al problema merced a una inteligente inversión en educación, especialización y sofisticación de su valor agregado humano, pero en general el proceso es tan imparable como lo fue la conquista de las tierras americanas una vez que se conoció su existencia.

En este caso lo que se "descubrió" fue la existencia de 2.600 millones de potenciales trabajadores que eran capaces técnica y metódicamente de producir cosas a mucho menor costo de lo que se venia haciendo en los tradicionales países capitalistas.

Los políticos que entiendan el problema que enfrenta la humanidad en este proceso integrador de mano de obra, deberán tratar de paliarlo con inteligencia. Lo contrario seria como pretender tapar el sol con un dedo o convencer a 2.600 millones de seres humanos que vuelvan a meterse dentro de fronteras aisladas del mundo que ven en sus smartphones y comiendo una taza de arroz por día ( y ello si es que la consiguen, donada por alguna caritativa ONG).

Para los jóvenes de los países tradicionales capitalistas se presenta un futuro de desafío.

Los que no estén  dispuestos a educarse más y mejor, esforzarse creando, innovando y agregando valor intelectual a su trabajo, quedaran expuestos a una caída de su nivel de vida o si tienen suerte de vivir en un país bien gestionado, a subsistir de los subsidios que pueda otorgar el gobierno. No habrá creación de nuevos empleos para tareas sin valor intelectual agregado, pues esas tareas las absorberán por décadas los chinos, indios, vietnamitas y camboyanos.

Para quienes se eduquen, se esfuercen, sobresalgan en creatividad, innovación y competitividad habrá oportunidades para crecer y vivir bien, tal como  ya lo demuestra el bajísimo desempleo juvenil en Alemania, Suiza, Holanda, Escandinavia, Austria, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Australia, Japón, Nueva Zelanda, los cuales han podido remontar la ola de la globalización con relativo éxito.

En resumen: la globalización no la invento nadie, es un proceso evolutivo natural de la humanidad que habita un planeta crecientemente interconectado e integrado por nuevas tecnologías.

Por un par de generaciones habrá perdedores y ganadores. De que lado quede cada uno, dependerá de la habilidad de los dirigentes de cada estado-nación para implementar políticas inteligentes que no pretendan tapar el sol con el dedo.

domingo, 27 de mayo de 2012

SIETE ERRORES FINANCIEROS DEL JOVEN EMPRENDEDOR

Descubra las equivocaciones o “pecados de juventud” más comunes entre quienes comienzan sus primeras aventuras en el mundo empresarial. Además sepa algunos tips para evitar cometer alguno de ellos.

Puede ser algo propio de edad, pero los jóvenes suelen ser más impulsivos que la gente de mayor experiencia. Y el mundo de los negocios no está ajeno a esta realidad. Muchos emprendedores, producto de su ansiedad, comenten diversas equivocaciones en el tema financiero, entre los más comunes tenemos los siguientes:.

1.- Invertir demasiado en el negocio. Para ofrecer una imagen “más profesional”, lo jóvenes emprendedores tienden a gastar con “más alegría” que los emprendedores más avezados. Por ejemplo, pueden destinar más recursos en sus oficinas o equipamiento tecnológico, olvidándose de considerar los pros y los contras de los gastos que están contrayendo porque a veces la línea que separa gastos de
inversión es bastante delgada.

En este sentido, no es del todo improbable que antes de que hayamos lanzado el producto o el servicio al mercado, descubramos que nos hemos gastado casi todo el dinero que teníamos disponible para el primer año.

2.- No contar con servicios profesionales. El mundo de los negocios no se debe confundir con las amistades. No se deje asesorar por el “amigo del amigo”. Para temas como contabilidad o aspectos jurídicos consulte sus dudas con expertos.

No fundamente sus decisiones en personas que pueden no conocer el tema en profundidad. Muchos consejos de “amigos” pueden tener consecuencias nefastas para su empresa.

3.- No tener sueldo. Cuando un negocio está empezando y que no produce ganancias para financiar su sueldo, puede provocar en el joven emprendedor la idea de evitar sacar dinero de la cuenta. Muchos aseguran que pueden vivir comiendo poco, trabajar mucho y gastar lo mínimo para “mantenernos con vida”.

Aunque esta actitud puede ayudar a mantener el cash-flow de la empresa, lo cierto es que no es demasiado inteligente esperar que sea nuestro negocio el que directamente pague el arriendo de nuestra casa o comida. En cambio una actitud mucho más interesante pasa por concedernos mensualmente un pequeño sueldo, el que necesitemos para poder vivir de una forma más o menos tranquila, sin tener que recurrir una y otra vez a las finanzas de la empresa cuando necesitemos dinero.

4.- No prepararnos para lo peor. Muchos jóvenes emprendedores están convencidos de su éxito y que enfrentarán sin inconvenientes los desafíos de su negocio. Lo cierto es que casi nadie puede con todo, y esta actitud les lleva a no prepararse con anticipación en caso de que se produzca lo peor que podemos imaginar.

Sin dramatizar, hay situaciones cotidianas que pueden arruinar su negocio, como un accidente que lo obligue a ausentarse del trabajo. Por lo tanto, un plan de contingencia ante emergencias es muy necesario en toda empresa.

5.- Mezclar finanzas personales con las de la empresa. Si bien es cierto que muchos necesitan un aval para poner en marcha su primer negocio, también lo es que a partir de este primer paso, lo que nunca debemos hacer es mezclar las finanzas personales con las de la empresa.

No es lo mismo que una empresa tenga que responder ante bancos o proveedores por un fracaso en un negocio a que lo haga el emprendedor a título personal.

6.- Utilizar la tarjeta de crédito personal. Como en el caso anterior, es un error usar la tarjeta de crédito personal para financiar nuestra empresa. Existen tarjetas de crédito para empresas y tienen su razón de ser.

Sin embargo muchos jóvenes emprendedores siguen mezclando ambos mundos. Y ese es uno de los peores errores que se pueden cometer.

El principal problema de esta práctica es que si somos inspeccionados o auditados, la inspección va a ser mucho más “cuidadosa” en caso de que hayamos utilizado una tarjeta de crédito personal.

7. Utilizar sus propias arcas. Si tiene dos o tres meses de ventas increíbles, muchos jóvenes emprendedores tienden a elevar su confianza. Siendo inexperto, pueden comenzar a gastar el flujo de caja de manera indiscriminada.

El éxito en los negocios puede ser pasajero, por lo que es recomendable considerar que pueden venir tiempos complicados para la empresa, por lo que se debe ser cauteloso con el dinero de la empresa.

viernes, 25 de mayo de 2012

LOS SIETE PECADOS CAPITALES DE LA GESTIÓN FINANCIERA


En cualquier periodo de aprendizaje lo más complicado no es la introducción de nuevos conocimientos, sino la sustitución y actualización de viejos conceptos. Por eso, es más fácil enseñar a un niño que apenas dispone de conocimientos previos en muchas materias (además de una mayor capacidad para asimilar y aprender). En este proceso las nuevas competencias que se van a inculcar son tan importantes como las que ya lleva consigo el alumno. La economía y las finanzas personales no son una excepción a esta regla, más bien lo contrario.

En el apartado de gestión financiera lo más complicado no es aprender nuevos hábitos, sino desterrar los antiguos y que este cambio sea duradero. Un recurso muy utilizado para lograr esta transformación es atacar primero a los ‘puntos negros’ de la conducta del ahorrador. Es decir, señalar qué pautas de comportamiento o conocimientos económicos son erróneos. De esta forma la persona se ve obligada a reflexionar sobre sus propios fallos y una vez descubra su equivocación será más fácil introducir los nuevos conocimientos y por lo tanto reconducir su conducta económica.

En esta ocasión utilizaremos los siete pecados capitales como excusa para apuntar una serie de vicios nocivos para nuestro patrimonio. Su vertiente económica y financiera tiene más que ver con formas de acercarse al dinero y la gestión financiera que con comportamientos concretos, aunque después cada postura se vea representada por alguna acción en particilar.

Los siete pecados capitales según el listado original de del Papa Gregorio I que más tarde utilizó Dante Alighieri en La Divina Comedia y a los que ahora les damos su significado económico son los siguientes:


  • La lujuria
    Está definida como un deseo sexual desordenado e incontrolable. Sin embargo, la Real Academia de la Lengua (RAE) también lo define como “exceso o demasía en algunas cosas”. En el ámbito financiero la lujuria puede traducirse con un consumo desenfrenado y sin ningún control, lo que comúnmente se conoce como “comprar por comprar” o por puro placer. El destino más habitual de este tipo de comportamientos suele ser la deuda y en último término la quiebra. El antídoto contra la lujuria es una mezcla de planificación y control financiero que limite esos gastos hasta cierto punto compulsivos o que, por lo menos, nos permita ser conscientes de ellos y de su influencia en nuestras cuentas.
  • La gula
    Aunque hoy en día identificamos la gula como el apetito excesivo por encima de nuestras necesidades alimenticias, antiguamente se refería a cualquier forma de exceso. Este sí que es el pecado de los consumidores compulsivos a diferencia de que en este caso siempre se trata de un consumo que supera lo estrictamente necesario y las posibilidades económicas reales. Desde un punto de vista financiero la deuda es el reflejo de la gula, que también hace referencia al consumo ciertas comidas a sabiendas que van en detrimento de la salud. Es decir, tener un comportamiento económicamente negativo pero ser consciente del mismo como por ejemplo tratando de comprar algo que está fuera de nuestro presupuesto de nuestras posibilidades reales. Una vez más el control y la planificación son las mejores armas para combatir este vicio y elaborar un presupuesto la mejor estrategia.
  • La avaricia
    La avaricia vuelve a hacer referencia a los excesos, aunque en este caso sólo los que tienen que ver con la adquisición de riquezas. Ser avaricioso no tiene por qué ser malo si se toma como sinónimo de ambición financiera (siempre hasta cierto punto) pero no ocurre lo mismo cuando se desvía hacia el lado de la codicia. Hay que tener cuidado con ambicionar más de lo que cada uno puede afrontar. Una casa más grande de lo que después se puede pagar, un coche demasiado lujoso, una televisión que desborda el presupuesto… Son sólo algunos ejemplos de la avaricia, cuyo destino es siempre el sobreendeudamiento. En este punto ya no sirven la planificación y el control, sino fijarse metas realistas de acuerdo con las necesidades y recursos que poseemos. Desde un punto de vista inversor, la avaricia actúa de forma diferente y nos incita a cometer errores como dejar correr demasiado las ganancias (incluso hasta que ya no lo son) y no cortar las pérdidas a tiempo.
  • La pereza
    Sin duda el mayor enemigo de las finanzas personales. En la guía de los siete pasos para hacerte con el control de tus finanzas el primero de ellos es dedicarle tiempo. Como casi todo lo que tiene que ver con economía, la mayoría de ahorradores carece de los conocimientos previos necesarios y por eso debe dedicar un tiempo a formación, a lo que hay que añadir el esfuerzo de investigación para saber en qué se gasta el dinero o en donde invertir. En España la pereza es el pecado financiero más extendido y por eso casi la mitad del ahorro de los españoles está en cuentas sin remunerar y todavía menos son los que cuentan con un fondo de previsión para imprevistos económicos o con algo tan básico como un presupuesto. ‘Por fortuna’, la crisis está cambiando la tendencia y cada vez hay más personas activas respecto al manejo de su dinero.
  • La ira
    Tiene que ver con el odio y el enfado sin orden ni control. Suele aparecer cuando los planes no se desarrollan según habíamos previsto o, más habitualmente, cuando no hemos sido capaces de controlar ciertos impulsos consumistas (el enfado es con uno mismo). Quizás sea uno de los pecados menos peligrosos en términos financieros siempre que no nos lleve a tomar decisiones precipitadas y sin sentido, algo que sí puede ocurrir en el ámbito de la inversión bursátil, por ejemplo.
  • La envidia
    Una de las primeras cosas que todos los padres tratan de enseñar a sus hijos es a ser independientes y vivir con lo que tienen, sin fijarse en el resto. Es decir a no ser envidiosos. Y es que la envidia no es más que en ansia por poseer lo que tiene el resto y el problema es que se trata de un saco que nunca se llena. Por eso es uno de los pecados más peligrosos para nuestras finanzas personales, que reciben ese nombre porque deben ajustarse a la economía de cada persona, no a la sus ‘vecinos’. Sin embargo es muy común ver cómo hay personas que viven por encima de sus posibilidades o llevan a cabo actos financieramente erróneos sólo por imitación. Un presupuesto rígido y bien ordenado puede ser la solución.
  • La soberbia
    La soberbia es considerado el original y más grave de los siete pecados capitales y de él derivan el resto. De hecho, este fue el pecado que cometió Lucifer hacia Dios. La RAE lo define como “altivez o apetito desordenado de ser preferido a otros” y “satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio a los demás”. Las posibles consecuencias de ser demasiado orgulloso en el ámbito financiero e inversor pueden ser nefastas y desembocar en la peor de las ruinas. La soberbia puede hacer que no seamos capaces de admitir nuestros propios errores (por ejemplo en la compra de una acción) y que no acudamos en busca de ayuda de los especialistas para las inversiones y de amigos en momentos de apuro económico. En este caso la mejor fórmula para combatir la soberbia son la información (se dejará de ser soberbio para ser un experto informado) y la planificación (por ejemplo contar con un fondo de previsión por si pecamos de soberbios).

A estos siete pecados financieros se les pueden añadir tres más, que en cierta medida ya están incluidos dentro de los oficiales pero que siempre está bien recordar.
  • La ignorancia
    Es una de las causas más directas de la pereza, pero también puede ser uno de los causantes de la soberbia. En España hay un serio déficit en cuanto a formación financiera al que por suerte se empieza a poner remedio. Pero la ignorancia no sólo tiene que ver con educarse acerca del manejo de las finanzas personales y también se puede extender al desconocimiento de nuestros hábitos de consumo y de la manera en la que gastamos nuestro dinero.
  • La inconsistencia
    Entendida como la falta de constancia, algo muy habitual en la gestión financiera. Muchos son los que empiezan el año realizando un control activo de su dinero y lo dejan en apenas dos meses cansados del esfuerzo que supone para volver a abonarse al pecado de la pereza.
  • El ansia
    Está directamente relacionado con la inconsistencia, la ira y la avaricia. Una de las causas más comunes para volvernos perezosos y abandonar el control financiero es el ansia por conseguir resultados rápidos y de forma inmediata, algo que no siempre es posible. Esto puede llevarnos a estar enfadados con nosotros mismos y a tomar decisiones desacertadas en un ataque de ira, como por ejemplo abandonar la gestión que veníamos haciendo. Del mismo modo, este exceso de codicia por conseguir nuestro objetivo de forma rápida y la imposibilidad real de hacerlo suele desembocar en una paulatina pérdida de interés por el control de nuestro dinero.

Todos estos los vicios obedecen a conductas que casi todo el mundo considera poco deseables pero que en mayor o menor medida pueden formar parte de la personalidad de una persona que es, a fin de cuentas, lo que determina cómo será su comportamiento financiero. Controlar y encauzar estos rasgos es una parte muy importante del proceso de aprendizaje económico, por lo que a muchos no les quedará más remedio que ‘jugar a psicólogos’.

viernes, 18 de mayo de 2012

EL PAPEL DE LA SOLVENCIA Y LA LIQUIDEZ EN TU EMPRESA

Muchas veces no distinguimos entre estos dos términos siendo las causas y consecuencias para las empresas entre ambas muy dispares.  Un problema de solvencia puede derivar en un problema de liquidez pero nunca un problema de liquidez puede derivar en un problema de solvencia.

A modo ilustrativo, si un coche tiene averiado el depósito y va perdiendo gasolina, este problema puede desembocar en que el coche se quede parado en el momento menos oportuno. Sin embargo la avería no se arregla simplemente repostando más gasolina, estando condenados a que se repita la parada una y otra vez hasta que se arregle el depósito.

Esto mismo le ocurre a muchas empresas que ante los primeros indicios de problemas de solvencia en vez de realizar un análisis y diagnosticar el problema simplemente inyectan “gasolina” liquidez, la mayor parte de las veces a costa de un mayor endeudamiento. Este comportamiento crea un círculo vicioso del que cada vez es más difícil salir, desembocando muchas veces en un concurso de acreedores e incluso en la extinción.

La falta de solvencia puede ser comparada con el desgaste de un motor, ya que va afectando a la empresa de forma gradual, y siendo a veces difícilmente detectable, termina en la rotura del mismo con la inevitable parada del coche. En esencia, el riesgo de solvencia radica en la incapacidad de la empresa de generar rentabilidad de forma recurrente para poder hacer frente a las obligaciones de pago.

La falta de liquidez sin embargo es como quedarse sin gasolina cuando el coche no puede andar aunque funcione perfectamente. De tal manera, una empresa rentable, sana y solvente puede dejar de pagar sus obligaciones por no disponer de liquidez en el momento del pago, existiendo por tanto un desajuste en los flujos de tesorería (no concuerdan de forma adecuada los plazos de cobros y pagos).

Por otra parte el quedarse sin gasolina se arregla simplemente echando más, siendo en teoría muy fácil evitar que esto suceda vigilando el indicador de nuestro depósito. De forma análoga el indicador de nuestra empresa es el flujo de tesorería y de cómo somos capaces de cuadrar pagos y cobros de forma adecuada. En este aspecto juegan un papel primordial los entes financieros que actúan como la reserva de nuestro coche antes de volver a repostar. Sin embargo, con la crisis muchas empresas han perdido la capacidad de acceder a la reserva o han visto reducida su capacidad.

En estos tiempos de crisis, es crítico para todas las empresas tener bien claro no solamente si son solventes ellas mismas para asegurar su supervivencia, sino asegurarse que sus clientes son empresas sanas que puedan hacer frente a sus pagos y así mitigar el efecto de posibles impagos que minen nuestros cobros en los tiempos estimados, pudiendo generar un problema de liquidez. Además tener una cartera de clientes sana y solvente es crítico para poder utilizarla para acceder a la reserva (líneas de descuento en las entidades financieras).

FUNCIONES DE LAS FINANZAS EN UNA EMPRESA

Todas las funciones de las finanzas (o del encargado o del área o departamento de las finanzas) en una empresa, se basan en dos funciones principales: la función de inversión y la función de financiamiento.

Estas funciones son opuestas, pero, a la vez, complementarias, por ejemplo, si depositamos dinero en una cuenta bancaria, estaremos invirtiendo dinero (inversión) y, a la vez, el banco estaría financiándose (financiamiento). Y, por otro lado, si obtenemos un crédito del banco (financiamiento), el banco estaría invirtiendo (inversión).

Una operación financiera, siempre puede ser vista desde dos puntos de vista diferentes, pero complementarios, desde el punto de vista la inversión y desde el punto de vista del financiamiento.


Inversiones

La función de inversiones por parte de finanzas consiste en:
  • Buscar opciones de inversión con las que pueda contar la empresa, opciones tales como la creación de nuevos productos, adquisición de activos, ampliación del local, compra de títulos o acciones, etc.
  • Evaluar dichas opciones de inversión, teniendo en cuenta cuál presenta una mayor rentabilidad, cuál nos permite recuperar nuestro dinero en el menor tiempo posible. Y, a la vez, evaluar si contamos con la capacidad financiera suficiente para adquirir la inversión, ya sea usando capital propio, o si contamos con la posibilidad de poder acceder a alguna fuente externa de financiamiento.
  • Seleccionar la opción más conveniente para nuestro negocio.
La búsqueda de opciones de inversión se da cuando:
  • Queremos hacer crecer el negocio, por ejemplo, al adquirir nuevos activos, nueva maquinaria, lanzar nuevos productos, ampliar el local, comprar nuevos locales, etc.
  • Contamos con exceso de liquidez (dinero en efectivo que no vamos a utilizar) y queremos invertirlo con el fin de hacerlo crecer, por ejemplo, en la adquisición de títulos o acciones, en depósitos de cuentas bancarias, etc.

Para evaluar y conocer la rentabilidad de una inversión se hace uso del Análisis Financiero, del cuál, una de sus principales herramientas, son el VAN y el TIR.

Financiamiento

La función de financiamiento por parte de finanzas consiste en:
  • Buscar fuentes de financiamiento para la empresa, fuentes tales como préstamos, créditos, emisión de títulos valores, de acciones, etc.
  • Evaluar dichas fuentes de financiamiento, por ejemplo, en el caso de adquirir un préstamo o un crédito, evaluar cuál nos brinda mejores facilidades de pago, cuál tiene un menor costo (menor tasa de interés). Y, a la vez, evaluar nuestra capacidad para hacer frente a la adquisición de la deuda.
  • Seleccionar la más conveniente para nuestro negocio.
La búsqueda de financiamiento se da cuando:
  • Existe una falta de liquidez para hacer frente a las operaciones diarias del negocio.
  • Queremos hacer crecer el negocio, por ejemplo, queremos adquirir nueva maquinaria, lanzar un nuevo producto, ampliar el local, etc., y no contamos con capital propio suficiente para hacer frente a la inversión.
Para evaluar las diferentes fuentes de financiamiento, se hace uso de las matemáticas financieras.