jueves, 31 de mayo de 2012
LA VERDAD DETRÁS DE LA GLOBALIZACIÓN
La globalización es producto del avance tecnológico en materia de interacción de los humanos y la integración al mercado mundial de 2.600 millones de seres humanos (principalmente chinos, indios y vecinos) que hasta antes de la década del 80 habían quedado atrapados dentro de sus fronteras sin participar del comercio mundial, sufriendo privaciones alimentarias y de acceso a bienes de consumo elementales.
La apertura de Nixon a China, la caída del muro de Berlín, el colapso de la utopia comunista y los cambios producto de Internet, teléfonos celulares y restantes tecnologías relacionadas, trajeron como consecuencia la globalización económica.
De pronto, 2.600 millones de seres humanos que vivían al borde de la inanición, incorporaron su mano de obra al mundo para producir cosas para el resto de los consumidores del planeta. Además, demostraron hacerlo con disciplina, dedicación y creciente eficiencia. El resultado es que mucho de lo que pueden hacer es baratísimo y lo es sencillamente porque están dispuestos a trabajar con eficacia por mucho menos dinero por hora y más horas por día que el resto de los trabajadores de los tradicionales países capitalistas.
Tenemos entonces el clásico experimento de física de dos contenedores de agua: uno lleno, el otro vacío. Al interconectar los contenedores con un tubo, el agua pasa del lleno al vacío. Para que el vacío suba su nivel, deberá bajar el del lleno. Una vez conectados ambos contenedores, el proceso solo se detendrá cuando los niveles de agua respectivos se hayan equilibrado.
La cruda verdad de lo que está ocurriendo en el mundo es que para que los chinos, indios y otros habitantes misérrimos del planeta pueden incorporar su mano de obra a un mundo globalizado, deben reemplazar puestos de trabajo en otras partes. Debe parcialmente vaciarse el vaso que estaba lleno. El vaso lleno son los trabajadores de baja calificación de los países que siempre habían comerciado entre si en el sistema capitalista desde la época victoriana.
Dada la natural resistencia por parte de los trabajadores a ganar menos, desde hace 30 años que en los países tradicionales capitalistas se van perdiendo puestos de trabajo o no se crean nuevos en los sectores de baja especialización de la escala laboral. El vaso lleno va trasvasando agua al vaso vacío y gracias a ese proceso del orden de 500 millones de seres humanos en China, India y Brasil se han incorporado a la sociedad de consumo y casi ha desaparecido su crónico estado de inanición masiva.
La contracara de ese proceso fue la falta de suficiente creación de nuevo empleo y consiguiente aumento del desempleo juvenil en Occidente, una creciente presión electoral por subsidios sociales para compensarlo, un creciente endeudamiento de los estados para financiarlo y de ahora en mas (por haber llegado los estados a su limite de endeudamiento) crecientes desordenes y protestas sociales de los jóvenes laboralmente frustrados.
El proceso de igualar los niveles de agua de los dos contenedores llevara más de una generación y forzosamente llevara en un principio a una baja del nivel de vida de los antiguos países capitalistas a la par de la incorporación al consumo de grandes masas en los países antes excluidos del comercio mundial.
Con el tiempo, el aumento de las masas consumidores a nivel mundial y el consiguiente aumento del comercio e inversión traerán aparejadas nuevas oportunidades para que ambos vasos contengan mas agua que la que tenia el vaso lleno, pero esto llevara tiempo y mejora del nivel de capacitación laboral en los países ricos.
Lo que vemos actualmente es una pobre creación de empleo de baja calificación en los países tradicionalmente capitalistas y una fuerte creación de ese tipo de empleo en China, India, etc. Es un proceso inexorable, fruto del avance tecnológico y consiguiente "achicamiento" del planeta en materia de interacciones humanas.
Durante el tiempo que lleve este proceso, habrá grandes revueltas sociales, intentos de revertir la globalización con proteccionismos, Estados que escaparán al problema merced a una inteligente inversión en educación, especialización y sofisticación de su valor agregado humano, pero en general el proceso es tan imparable como lo fue la conquista de las tierras americanas una vez que se conoció su existencia.
En este caso lo que se "descubrió" fue la existencia de 2.600 millones de potenciales trabajadores que eran capaces técnica y metódicamente de producir cosas a mucho menor costo de lo que se venia haciendo en los tradicionales países capitalistas.
Los políticos que entiendan el problema que enfrenta la humanidad en este proceso integrador de mano de obra, deberán tratar de paliarlo con inteligencia. Lo contrario seria como pretender tapar el sol con un dedo o convencer a 2.600 millones de seres humanos que vuelvan a meterse dentro de fronteras aisladas del mundo que ven en sus smartphones y comiendo una taza de arroz por día ( y ello si es que la consiguen, donada por alguna caritativa ONG).
Para los jóvenes de los países tradicionales capitalistas se presenta un futuro de desafío.
Los que no estén dispuestos a educarse más y mejor, esforzarse creando, innovando y agregando valor intelectual a su trabajo, quedaran expuestos a una caída de su nivel de vida o si tienen suerte de vivir en un país bien gestionado, a subsistir de los subsidios que pueda otorgar el gobierno. No habrá creación de nuevos empleos para tareas sin valor intelectual agregado, pues esas tareas las absorberán por décadas los chinos, indios, vietnamitas y camboyanos.
Para quienes se eduquen, se esfuercen, sobresalgan en creatividad, innovación y competitividad habrá oportunidades para crecer y vivir bien, tal como ya lo demuestra el bajísimo desempleo juvenil en Alemania, Suiza, Holanda, Escandinavia, Austria, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Australia, Japón, Nueva Zelanda, los cuales han podido remontar la ola de la globalización con relativo éxito.
En resumen: la globalización no la invento nadie, es un proceso evolutivo natural de la humanidad que habita un planeta crecientemente interconectado e integrado por nuevas tecnologías.
Por un par de generaciones habrá perdedores y ganadores. De que lado quede cada uno, dependerá de la habilidad de los dirigentes de cada estado-nación para implementar políticas inteligentes que no pretendan tapar el sol con el dedo.
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