viernes, 19 de abril de 2013

LAVADO DE ACTIVOS EN EL PERU

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Por: Daniel F. Ramsay Romero
C.P.C.C. y Licenciado en Administración de Empresas por la PUCP, y candidato al Doctorado en Derecho y Ciencia Política por la UNMMSM, con la Tesis: “Política Criminal y Lavado de Activos en el Perú: 2002-2012”.




Es cada día más frecuente hablar de criminalidad organizada la misma que tiene en su esencia, la existencia de una organización jerarquizada con el propósito de delinquir; y una de las formas que se encuentra inmersa en esta problemática delictiva y en franco  crecimiento en cuanto a número de acciones y montos en nuestro país es el lavado de activos. Fenómeno que atraviesa todo el tejido social y económico de nuestro país y cuyo propósito es ocultar el origen de recursos ilícitos y pretender convertirlos en lícitos mediante la integración en el sistema económico legal.

Es pertinente mencionar desde ya, que en nuestra opinión, al lavador de activos no le interesa el qué, solo le interesa el cuánto; dado que no le preocupa el delito que deba de cometer para obtener riqueza y poder; como tampoco no es de su interés quién o cómo obtiene o le pone a su disposición recursos para lavar. Solo es de su incumbencia cuánto le reportará de beneficio económico personal.

Tampoco tenemos la menor duda que existe el afán de incrementar la posesión económica, la riqueza, con el propósito inmenso de poder. Consideramos que en este delito más que en cualquier otra acción humana el deseo de poder es más vigente que nunca, como lo es la expresión “el poder económico genera poder político”.

En términos simples, el Lavado de Activos es el delito por el cual se  trata convertir o hacer aparecer  como legal, activos que tienen una procedencia ilícita.  Esto, que por la simplicidad de esta definición, podría aparecer como un delito sin mayor trascendencia, en palabras del ex  Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, Michael Camdessus,  representa entre el 2% y el 5% del PBI mundial, y, según estudios encargados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), manifiestan que este delito en los países de la Región, se ubica entre el 2.5% y el 6.3% del Producto Bruto Interno (PBI).

Indicadores que vistos en frio podrían no decir mucho, pero que mostrado en cifras, estoy seguro,  nos  llamara  la atención por su magnitud, más aún si estas  las comparamos con el presupuesto nacional; y de manera particular en relación a determinados indicadores del gasto público como son la Defensa, la Seguridad y Orden Interno, la Salud y la Educación, principalmente.

EL LAVADO DE ACTIVOS  EN CIFRAS

Dicho esto, y para tener una idea inicial de la magnitud y crecimiento de este delito,  es pertinente mencionar que, hacia finales de los años 90, se calculaba que en el Perú el volumen de dinero que era objeto de operaciones de lavado, fluctuaba  entre los 600 y 1,000 millones de dólares por año.

Al respecto, el ahora ex Director Ejecutivo de la Unidad de Inteligencia Financiera del Perú (UIF), Carlos Hamman, hacia fines del primer quinquenio de la década del 2000, señalaba lo siguiente: “De acuerdo con los cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial en el Perú se debe lavar entre 1,500 y 2,000 millones de dólares anualmente”. Sin embargo, en la actualidad se considera que ese volumen se ha incrementado notablemente

Mencionamos en párrafos precedentes que, en el último quinquenio de la década pasada, el Banco Interamericano de Desarrollo manifestó que el lavado de activos en la Región se ubicaba entre el 2.5% y el 6.3% del PBI anual, lo que para el Perú, en cifras del año 2012, nos ubicaríamos en el rango entre los US$ 4,725  y los US$ 11,900 millones de dólares anuales.

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